«Yo creo que queda claro que me burlo de esa mezcla de misticismo, religión y Carla Bruni», apuntó el autor durante la presentación del libro, que tuvo lugar en los restos del templo de Augusto (siglo I), punto más alto de la antigua Barcino. Mendoza subrayó que no es la novela de consumo lo que le molesta, ya que uno lee al fin y al cabo para «pasar el rato», sino «la repetición continua de modelos que han funcionado una vez».
'El asombroso viaje de Pomponio Flato' (Seix Barral) narra cómo un patricio, Pomponio, llega por azar a Nazaret, donde ha sido asesinado el rico Epulón; el culpable está a la espera de ejecución tras un juicio sumarísimo. El dedo acusador señala al carpintero del pueblo, José, para más señas esposo de María y padre de Jesús. Será este último, convencido de la inocencia de su progenitor, quien encomendará a Pomponio que investigue el caso.
A través de cartas, Pomponio va dando parte de sus pesquisas a su amigo Fabio. Esta mezcla de géneros -novela histórica, policíaca, hagiografía y, en el fondo, parodia de todas ellas- va ya por la tercera edición y ha superado los 100.000 ejemplares vendidos tan sólo diez días después de que saliese al mercado el pasado 27 de marzo.
«Esto no es una novela muy seria, sino entretenida; una broma intelectual", definió el escritor, quien también consideró que «el humor se parece más a un juego de manos que a una payasada».
El niño Jesús
Respecto a las referencias religiosas del libro, que describe a Jesús como un niño «de corta edad, rubicundo, mofletudo, con ojos claros, pelo rubio ensortijado y orejas de soplillo», Mendoza manifestó no tener «ni idea» de si algún creyente puede sentirse ofendido. «Yo me lo tomaría como una broma, igual que esos chistes que corren de catalanes, gallegos o judíos», sugirió.
Mendoza no ha tenido problema en reconocer que no es ajeno a las novelas comerciales que parodia. «Hago 'zapping' literario; leo de todo y no tengo problemas en dejar una novela a medias o leer sólo unas páginas».








