
El festival de Málaga homenajea al director de casting que ha fabricado el actual 'star system' del cine y la televisión españolas. Un licenciado en Empresariales y Arte Dramático, que detesta los 'reality shows' en busca de talentos a los que humillar. Adivinó el talento de un acomodador de teatro llamado Javier Cámara. Y supo ver en Belén Rueda, entonces presentadora, a una actriz.
San Narciso ha roto su anonimato y discreción en Málaga, donde no puede dar un paso sin que le asalte un actor en busca de trabajo. Almodóvar e Iñárritu le llaman a la 'Blackberry'. Ultima los repartos de sus nuevas películas.
-Tiene que ser el hombre al que más coba dan en el cine español.
-No lo percibo demasiado, casi nunca voy a los sitios. Yo me llevo bien con los actores, los entiendo, formo parte de su vida. Más que coba, creo que me aprecian de verdad.
-No se expone para evitar el acoso.
-Soy un tipo tímido, no me gusta ir a fiestas. Además, los que se tienen que exhibir son ellos.
-Carmen Machi dice que las actrices sólo se acuestan con el productor...
-Ja, ja. Menos aquella tan tonta que lo hacía con el guionista. Supongo que es una cosa muy antigua, yo no he experimentado nada de eso. De verdad.
-A las estrellas de Hollywood las suele descubrir un señor que les da una tarjeta por la calle.
-Nada que ver conmigo. El casting es un acto privado. Me muevo todo lo que puedo por teatros, salas alternativas, escuelas de arte dramático... Veo todas las películas y series. Pero por la calle no me voy fijando en las caras. Yo no soy un descubridor, simplemente me los encuentro. Están ahí y tengo la suerte de verles antes que otros.
-Vamos, que siempre está trabajando.
-Este trabajo es vocacional, casi lo veo como un hobby. Amo el teatro, y ese amor es lo que me hace acercarme a los actores. Le dedico muchas horas, sí.
-¿Cómo es su archivo?
-Enorme. Tengo unos seis mil actores, y hay trabajo para quinientos. Por un actor que trabaja hay mil en paro. Tienes chicos que hacen series y luego no vuelves a saber de ellos, o premiados con un Goya que después desaparecen. De esas carreras irregulares viene mi respeto y admiración hacia ellos. ¿Cómo no van a ser a veces inseguros? La de actor es una profesión injustísima.
-El público la ve un chollo, riquezas y glamour sin esfuerzo.
-Sí. Les llevan en coche y ahora están en Málaga... No ven cuando se levantan a las cuatro de la mañana para ir al rodaje. Hoy están arriba y mañana no, y eso desequilibra. Bastante normales son.
-¿Qué pone en esas fichas: 'Tiene cara de malo...'?
-No. No hay foto. Sólo sus datos personales, el resto lo tengo en la cabeza. Entre mis pocas virtudes está ser buen fisonomista.
-Está a sueldo de Globomedia.
-Sí. Llevo doce años y me encanta. Ellos me permiten hacer una o dos películas al año.
-Una o dos... Está en las más importantes de los últimos años.
-Bueno, sé elegir, ja, ja. También he trabajado para directores noveles, como Pablo Berger en 'Torremolinos 73'. No tiene por qué ser un consagrado, sólo pido que me guste el guión.
-'Casting' se asocia a programas como 'O.T.', 'Factor X', 'Fama', 'Tienes talento', 'Hijos de Babel'... Humillaciones públicas de concursantes sin vergüenza ansiosos de popularidad.
-Eso no es un casting, es un espectáculo. No me gustan. El casting es un acto privado lleno de respeto hacia el actor, donde le das el mejor trato posible. Jamás le he dicho a un actor: 'No tienes talento'. No soy el tribunal de la Inquisición. He podido pensar que no era adecuado para el personaje, pero no me siento con el poder y la sabiduría de decirle a alguien lo que tiene que hacer.
-¿A un niño de siete años le puedes decir que aparque sus sueños?
-No. Aunque también son culpables los que se prestan: si sabes cómo es el programa y vas... No es mi mundo. El actor me ofrece su tiempo a cambio de nada, y por mi parte sólo hay agradecimiento.
-¿Cree en las 'academias' donde los artistas conviven y se forman?
-Quizá aprendan algo... Yo creo en los actores autodidactas, como Fernando Fernán-Gómez o Amparo Baró. Y en el estudio; no animo a nadie a que no se prepare.
«Tengo pánico escénico»
-¿Sabe un actor contra quien lucha por un papel?
-Intento evitarlo siempre, aunque a veces se cruzan en el hall. Tratas de que crea que es el único, aunque estés viendo a otros. Este trabajo se hace desde el respeto.
-Y si no ha sido elegido...
-Me toca a mí decírselo. No le engaño. Le digo que no encaja, porque a veces él puede ser mejor actor que el que has elegido; mañana Miss Oklahoma le quita el papel a Meryl Streep. Nunca he tenido ningún problema, han sido cariñosos y respetuosos en su decepción.
-Estudió Empresariales y Arte Dramático. No encaja.
-¿Yo no encajo! Exploré hasta quedarme con lo que me apetecía. Todo me ha ayudado, incluido el paso por la Universidad. En casa me obligaron a estudiar, luego me dio por la cosa bohemia.
-¿Es un actor frustrado?
-¿Nooo! Tras año y medio de actor descubrí que no me sentía bien en un escenario. A veces me ofrecen papeles, y me niego. Sólo hice un 'cameo' en '7 vidas', y juré que nunca más. Tengo pánico escénico. Por eso admiro tanto a los actores, porque me parece dificilísimo. Yo quería haber sido director de teatro, que tiene mucho que ver con lo que hago ahora. Fui ayudante de dirección teatral durante años.
-Sea sincero, ¿cómo son los actores?
-Especiales. Trabajan con material sensible: ellos mismos. Tienen subidas y bajadas bestiales, y eso desequilibra. Son inseguros, como la propia profesión, vanidosos... Pero en cuanto arañas un poco descubres su sensibilidad. ¿Divos insoportables? También hay compañeros de oficina coñazo. Cuanto más importante es un actor, más generoso es. Mira a Concha Velasco. Trabaja veinte horas al día y se para con todo el mundo. De vez en cuando llega algún petardo que te puede dar guerra.
-Algún chavalito de las teleseries.
-Es normal. Hay menos formación y todo les es más rápido y casual. Creen que Concha Velasco es esa que anuncia compresas. Siéntate y aprende de ella, que es historia de este país.
-Usted ha ganado para el cine y la televisión a actores de teatro. Hasta hace poco, un actor de primera fila no aparecía en la pequeña pantalla.
-Afortunadamente eso ha cambiado, y me siento orgulloso. Los americanos ya lo hacían. Javier Bardem va a trabajar con Coppola y tiene muchas películas en agenda, por eso no hará televisión. Pero Javier Cámara, Fernando Tejero, Lola Dueñas... Todos hacen tele.
-¿De qué película se siente especialmente orgulloso?
-'Cuando vuelvas a mi lado', de Gracia Querejeta, por ser la primera. Y 'Mar adentro', de Amenábar. Me quedo con esas dos.
-¿Ha tenido que luchar muchas veces para convencer a un director que no veía a un actor para el papel?
-Me peleo cien veces en cada película, pero no te voy a decir las broncas más gordas, ja, ja. A veces ha acabado convenciéndome el director. Los laureles me los llevo yo, pero este es un trabajo en equipo.
-¿Qué puede contar de 'Los abrazos rotos', de Almodóvar, y el rodaje barcelonés de Iñárritu?
-Me pueden cortar el cuello si te doy información. 'Los abrazos rotos' está muy avanzada. Construí el reparto alrededor de Penélope Cruz. Repite Blanca Portillo, Lluís Homar... Almodóvar es un señor muy inteligente que sabe muy bien lo que quiere. Hará una buena película, porque el guión y los actores son fabulosos. La de Iñárritu se ha aplazado por la huelga de guionistas. Lo único que está claro es que quiere a Bardem.






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