Si el inversor cree que los rendimientos dependen del mercado, se equivoca, porque, tal como reza el artículo primero, «obtendrá los intereses indicados en cada momento en la website de la empresa».
El texto está plagado de advertencias sobre que se trata de inversiones «especulativas» y que las posibilidades de pérdida del capital invertido son muy reales, pero el cliente se compromete a exonerar a la entidad de cualquier responsabilidad al respecto. Incluso establece que si el inversor facilita una información incompleta, inexacta o engañosa «perderá automáticamente los derechos sobre sus depósitos renunciando a cualquier tipo de reclamación» sobre los mismos.
Estas y otras cláusulas pueden ser de escasa validez jurídica en España, pero tal vez no en Panamá, legislación que se aplicará ante cualquier reclamación sobre un contrato que acumula méritos para figurar en 'Una noche en la ópera', de los Hermanos Marx, como aquél que comenzaba: «La parte contratante de la primera parte....».







