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En concreto, Ábalos y Herreros han presentado al Ayuntamiento de la capital cinco opciones de futuro para la estación. Una de ellas, la que hasta ahora contemplaba el proyecto, apuesta por crear un museo con los elementos de interés del edificio, mientras que otras dos proponen el traslado del edificio en una nueva ubicación y una cuarta sugiere la restauración de la fachada.
Sin embargo, el equipo de Gobierno municipal apuesta por la que propone una rehabilitación integral del cuerpo central de la estación en su ubicación actual que, seguramente, «se convertirá en el vestíbulo de la nueva estación de autobuses» y que podría costar unos 700.000 euros.
Aprovechando que los arquitectos introducirán una modificación en el proyecto para conservar el inmueble, según explicó Dorado, se cambiará también el proyecto de la estación de autobuses, ya que «sólo tenía 25 dársenas, con lo que se quedaría pequeña en un futuro, y se ampliará hasta 32».
Tal y como afirmaron los ediles, todas estas modificaciones no supondrán ningún retraso en la ejecución del soterramiento, puesto que la fase en la que estos dos cambios se llevarán a cabo no comenzará hasta dentro de dos años y medio.
Polémica
Por otra parte, el soterramiento fue, una vez más, motivo de polémica en el día de ayer entre el Ayuntamiento de Logroño y el Gobierno de La Rioja que, junto al Ministerio de Fomento, integran el consejo de administración de la Sociedad Logroño Integración del Ferrocarril.
El consejero de Obras Públicas, Antonino Burgos, denunció que el proyecto básico de la primera fase, que debería empezarse en octubre, está listo desde enero y debía haberse remitido a las dos administraciones en febrero, tal y como se comprometió el secretario de Estado de Infraestructuras, Víctor Morlán.
Este paso es necesario porque, antes de su aprobación, Ayuntamiento y Gobierno deben emitir un informe perceptivo sobre el proyecto. Dorado, por su parte, aseguró que el retraso en el envío del documento es de sólo dos semanas y que, a pesar de ello, Fomento le ha asegurado que la primera fase podrá comenzar en octubre.
Sin embargo, el edil afirmó que la fase no podrá empezar si la Comisión de Urbanismo, dependiente del Gobierno riojano, no aprueba la modificación del Plan General Municipal, con la que se financiarán los trabajos, que «lleva parada dos meses».





