
Por ese motivo, el máximo responsable del COI admitió que «la antorcha se ha convertido en un objetivo, ya que los acontecimientos en la región tibetana han generado una ola de protestas entre gobiernos, la sociedad civil y las ONG». A pesar de todas estas críticas al país organizador, Rogge se mostró contrario al boicot de los Juegos Olímpicos de Pekín porque, según indicó, «algunos políticos han jugado con esta idea, pero a día de hoy no hay una opinión generalizada en este sentido». Más bien al revés, insistió el presidente del COI, para quien «afortunadamente, el público se ha dado cuenta de que los boicot no ayudan y sólo sirven para castigar a los atletas».
Hillary pide el boicot
No obstante, el llamamiento del máximo dirigente del COI no es compartido por la aspirante a la nominación demócrata a la presidencia de EE UU, Hillary Clinton. En un comunicado emitido ayer, la senadora por Nueva York pidió a George W. Bush que boicotee la ceremonia de apertura de los Juegos debido a las actuaciones chinas en Tíbet y Sudán.
«En este momento, y a la luz de los eventos recientes, creo que el presidente Bush no debería planear asistir a la ceremonia de apertura en Pekín, ante la falta de cambios importantes por parte del Gobierno chino», señalaba el texto. En parecidos términos se expresó la presidenta de la Cámara de Representantes, la también demócrata Nancy Pelosi.







