
La evasión fue preparada, según todos los indicios, a conciencia. Fuentes del Ministerio de Justicia marroquí informaron de que los convictos integristas en fuga lograron huir antes de la primera oración del día a través de un túnel excavado hasta la salida de la cárcel desde las dos celdas contiguas en las que estaban recluidos en la prisión marroquí, la más grande del país y situada en una zona aislada a unos 40 kilómetros de la ciudad de Rabat.
En un comunicado citado por la agencia de prensa MAP, el ministerio precisa que «la evasión fue constatada el lunes -por ayer- por la administración penitenciaria y se activaron todos los dispositivos para encontrarles lo antes posible y determinar las responsabilidades».
En la historia de ese centro penitenciario figuran varias tentativas de evasión fracasadas, debido a sus fuertes medidas de seguridad y a las dos murallas gigantescas que la rodean. La última huida en esa cárcel se produjo el año pasado por parte de Mohamed Uazani, alias 'El Nene' y originario de Ceuta, condenado a ocho años de prisión por tráfico de drogas. En esa operación ocho vigilantes fueron acusados de complicidad y condenados a penas de entre dos y cuatro años de internamiento penitenciario.
La escapada más importante desde la cárcel de Kenitra se llevó a cabo en 1955 por parte de un grupo de opositores marroquíes a la colonización francesa y desde esa época ninguna otra fuga colectiva se ha saldado con éxito. Se estima que en Marruecos hay unos 900 condenados islamistas, repartidos en una decena de cárceles.
La Casa de España
Los atentados de Casablanca tuvieron lugar el 16 de mayo de 2003, cuando doce terroristas suicidas se inmolaron en cinco ataques simultáneos perpetrados contra intereses empresariales y diplomáticos de España, Bélgica e Israel. Uno de los objetivos fue el restaurante de la Casa de España, un club privado frecuentado por miembros de la colonia española en la capital económica de Marruecos. En los atentados, sin incluir a los autores materiales, fallecieron 33 personas, de las cuales cuatro eran españolas. En el ataque a la Casa de España, el más violento de todos ellos, tres terroristas suicidas penetraron en el recinto tras degollar al vigilante y dos hicieron estallar en el restaurante los artefactos que portaban, mientras que el tercero hizo explotar el suyo en el patio de la colindante Cámara Española de Comercio.







