Azkuna compareció sereno ante los medios de comunicación. Afirmó que se ha limitado a acatar las sentencias del Tribunal Superior y del Tribunal Supremo, «como no podía ser de otra forma». El alcalde también se refirió a la enorme enseña de Bilbao que acaba de ser instalada en la Plaza Ernesto Ercoreca. «Me ha parecido oportuno colocarla porque es orgullo de los bilbaínos tener bandera», afirmó. «Además, existe antes que la española y que la ikurriña», zanjó.
Azkuna censuró los últimos episodios de kale borroka que han tenido como escenario la capital vizcaína, entre ellos el lanzamiento de cócteles molotov contra un batzoki de la parte vieja. «Qué casualidad que se produjeron tras la manifestación del sábado», precisó. Y dijo que le hubiera gustado escuchar una condena de estos actos por parte de los convocantes de la marcha de ayer contra la bandera española. «No hubiera estado mal», apuntó.
«Sometida y oprimida»
Esta movilización, convocada por diversos colectivos de la izquierda abertzale, congregó a centenares de personas y recorrió por la tarde las principales calles de Bilbao para, además de denunciar la colocación de la enseña nacional en el Ayuntamiento de la capital vizcaína, reivindicar la ikurriña como emblema propio, «porque somos una nación». Los asistentes corearon distintas proclamas a lo largo del trayecto, en las que tacharon al PNV y al alcalde Iñaki Azkuna de «españoles».
La manifestación, que partió de la Plaza Moyúa, tenía como cabecera una enorme ikurriña que portaban varios participantes. Pocos metros más atrás, una pancarta recogía el lema de la protesta: 'Geurea ikurriña' (Nuestra ikurriña). Los asistentes enfilaron la Gran Vía hasta la Plaza circular, para dirigirse por la calle Buenos Aires hasta el Ayuntamiento, donde la lectura de un documento cerró la concentración.
El texto, leído por Euri Albizu, de Euskal Herrian Euskaraz, y Unai Beaskoetxea, de Bai Euskal Herriari, aseguró que Euskal Herria se encuentra «sometida» y «oprimida» por dos estados, que la tienen dividida en varias administraciones. Precisamente, la colocación de la bandera española al lado de la ikurriña en las distintas instituciones públicas de Vizcaya, Álava y Guipúzcoa, a su juicio, persigue «visualizar» esta «sumisión».
Los portavoces radicales enmarcaron la colocación de la bandera española en el Consistorio bilbaíno en la «guerra política, oficialmente sin declarar», que, en su opinión, «sufrimos en Euskal Herria». Mientras desde el Estado español se desarrolla «esta vergonzosa demostración de fuerza», censuraron, el PNV «ha superado con creces su prueba de lealtad», al colocarse «a disposición de los que niegan, dividen y quieren hacer desaparecer Euskal Herria».
En este sentido, hicieron un doble llamamiento: a los que dirigen las instituciones vascas, a «desobedecer» las decisiones españolas que van en contra de Euskal Herria; y a los partidos, a unirse y defender la voluntad de los vascos. Ante la «represión» y las «imposiciones, no nos vamos a quedar parados», advirtieron.







