
La Junta de Portavoces del municipio, según informó el PSE en un comunicado, aprobó un texto en la que muestra su «solidaridad y cariño» con la militancia socialista, así como con «todos los ciudadanos y colectivos amenazados» por la banda terrorista. Así, además de exigir la disolución de ETA, los grupos de la oposición mostraron su compromiso con el «respeto a las ideas» y con «la defensa de las mismas mediante la palabra y los mecanismos democráticos».
El texto expresa el «máximo rechazo» al comunicado en el que ETA asumió la autoría del asesinato del ex concejal socialista en Mondragón Isaías Carrasco. Un mensaje con el que la organización terrorista «llevó a la práctica la amenaza que ya en verano realizó a la militancia socialista» y que ha vuelto a expresar en su último pronunciamiento público, que se produjo el pasado martes.
La Junta de Portavoces, en este contexto, se compromete a llevar a cabo «cuantas actuaciones sean necesarias» para que los ciudadanos amenazados por la organización terrorista «puedan ejercer el derecho a pensar como quieran y defender mediante la palabra dichos pensamientos e ideas políticas». «Nos reafirmamos en la idea de pluralidad de nuestro pueblo y en la necesidad de conformar democráticamente entre todos el futuro de paz y libertad», concluye el escrito.
Moción alternativa
ANV, por su parte, presentó una moción alternativa, que sólo fue apoyada por este grupo, por lo que no salió adelante. En la misma, la formación independentista asegura que no va a «entrar en la dinámica de la condena», ya que su «apuesta» se encuentra en la «superación de todas las expresiones de violencia».
ANV, además, consideró que las «lecturas sesgadas del conflicto» vasco no pondrán «en vías de solución al mismo». Por esa razón, lamenta la actitud de «algunos» que prefieren «no empeñar su esfuerzo en la búsqueda de soluciones definitivas» y optan por «atrincherarse en visiónes parciales» que no hacen más que «prolongar y agravar la realidad que vive hace ya más de 30 años» Euskadi. Además, aseguró que tanto ETA como el Gobierno «vienen anunciando tiempos difíciles».







