La guía se centra en siete puntos: atención -«evitar conversaciones emocionalmente comprometedoras al volante»-; riesgo -«soy persona mayor y más vulnerable que trato de minimizar el riesgo de caída o atropello»-; análisis del entorno -«observación del resto de vehículos en caso de densidad de tráfico»-; resistencia a la presión grupal -«no cruzar en rojo aunque los demás lo hagan»-; flexibilidad -«adaptar el estilo de conducción al proceso vital de cambio y envejecimiento»-; gestión emocional -«no enfadarse cuando uno es adelantado de forma irregular»; y gestión del estrés en situaciones viales como «el llanto de un bebé».






