Antonio López, portavoz de la Confederación de Consumidores y Usuarios, asegura que no hay motivos para la alarma pero que «no deja de ser extraño» que se tarde tanto en anunciar unas muertes ocurridas el 28 de diciembre de 2007 y el 7 de febrero de este año, respectivamente.
Por su parte, Yolanda Quintana, responsable de comunicación de la Confederación Española de Organizaciones de Amas de Casa, Consumidores y Usuarios, considera que en el caso de que se haya retenido información, sería «una grave irresponsabilidad».
Para la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU), en boca de su portavoz, Ileana Izverniceanu, «sería bueno» que el Gobierno explicara el porqué de la tardanza en hacer públicos los dos casos. Según Izverniceanu, «lamentablemente se esperaban este tipo de muertes», puesto que el período de gestación de la enfermedad es de unos ocho años, aunque el origen del mal habría que buscarlo en el uso de derivados cárnicos empleados antes de detectarse el problema.
La Unión de Consumidores de España señaló, por su parte, que no hay motivos para la alarma.







