
Es improbable que el veredicto, alcanzado por mayoría de nueve a dos miembros del jurado tras deliberar durante tres días y medio, lleve a la apertura de nuevos casos judiciales, a pesar de que equivale a una acusación de homicidio por imprudencia. Los tribunales británicos no tienen poder para procesar a extranjeros por lo ocurrido en otro país.
Es uno de los límites de estas encuestas o instrucciones judiciales que se desarrollan en Reino Unido ante un juez especial, el 'coroner', siempre que muere una persona, en suelo británico o en el extranjero, sea en circunstancias normales o cuando existen sospechas de homicidio o asesinato.
En este caso, la encuesta sobre la muerte hace más de diez años de Diana y Dodi ha obligado a una larga investigación policial y a una judicial posterior, con más de 250 testigos, porque el padre de Dodi, Mohamed Al Fayed, denunció desde el primer momento que habían sido asesinados por una gran conspiración.
El juez que ha presidido la encuesta, Scott-Baker, no ofreció al jurado la posibilidad de fallar que habían sido asesinados, porque, según el 'coroner', no se había mostrado en la investigación la más mínima evidencia de que el duque de Edumburgo y el servicio de espionaje urdieran tal estrambótica trama para matarles.
La encuesta oyó, sin embargo, testimonios que avalan que el conductor del vehículo y empleado del hotel Ritz -propiedad de Al Fayed- bebió antes de ponerse al volante el equivalente a cuatro güisquis de 25 mililitros. En su sangre se encontraron restos de una droga para tratar el alcoholismo y también del fármaco Prozac, contra la depresión.
Sólo un empleado de mensajerías que conducía en su moto a uno de los 'paparazzi', Stephane Dorman, compareció como testigo desde París, porque los fotógrafos se negaron a presentar su testimonio. Fueron acusados inicialmente en Francia de homicidio, pero el caso no llegó a ser juzgado. La investigación francesa, como la de la Policía inglesa, concluyó que las muertes se debieron a un accidente.
¿Caso cerrado?
La encuesta de Diana, que ha costado cerca de 13 millones de euros al contribuyente británico, alcanzó esta dimensión para responder exhaustivamente a las acusaciones de Al Fayed, quien, aunque declaró bajo juramento en el banquillo de testigos que acataría el veredicto, puso ayer en duda su aceptación.
Una portavoz del patrón de los grandes almacenes Harrod's dijo a las puertas del tribunal que el veredicto es un golpe para millones de personas que apoyan a Al Fayed y, en su nombre, declaró: «En diez años, he soportado dos investigaciones policiales. La francesa y la de Scotland Yard se equivocaron. Esta encuesta lo prueba. Dijeron que fue un accidente y sus conclusiones han sido rechazadas». La BBC citaba a Al Fayed, que abandonó el tribunal en coche sin detenerse ante la prensa, afirmando: «Lo más importante es que fue un asesinato».







