
LOS DATOS
El banquete absorbe la mayor parte del gasto ya que cada invitado que se suma a la fiesta supone de 65 a 125 euros en las bodas y entre 55 y 75 en las comuniones. En general, las parejas van prevenidas a rascarse el bolsillo, pero el desembolso escuece cuando el resultado no cumple las expectativas por negligencias de terceros. «Aunque parezca que la gente ya no se casa, lo cierto es que parece que no hay boda sin fiesta, así que cada vez se organizan más ceremonias y, por tanto, cada vez hay más reclamaciones», asegura el portavoz de la OCUV, Koldo Navascúes.
Navascúes explica que «los conflictos son múltiples, desde un servicio en el banquete de calidad inferior a la contratada a un incumplimiento en el plazo de entrega del vestido o trajes mal rematados. Hay novias que han tenido que ir al altar con imperdibles en el vestido». Uno de los abusos más recurrentes es que la iglesia o el restaurante impongan un fotógrafo. Desde la OCUV insisten en que esta práctica «es ilegal. Si admiten fotógrafo en sus instalaciones, tienes derecho a elegir al profesional», recuerdan desde la OCUV. Otro motivo de disgusto suele ser determinadas cláusulas contractuales que sobreprotegen a los restaurantes. «Hoy en día el banquete se contrata, al menos, con un año de antelación y en ese tiempo puede pasar de todo, desde enfermedades hasta cualquier eventualidad que obligue a anular la reserva. Por ello, es importante prestar atención a las cláusulas de rescisión del contrato, no vaya a ser que no te devuelvan el dinero adelantado», aconseja Navascúes.
Para evitar malos tragos, la OCUV recomienda no dejarse deslumbrar por regalos y descuentos e «informarse a fondo sobre qué incluye y qué no el precio del cubierto, y firmar un contrato con todos los detalles». En cuanto a la
problemática barra libre hay que concretar escrupulosamente el horario y las marcas de las bebidas. Pero, sobre todo, los expertos recomiendan ser coherentes con el presupuesto y no tirar la casa por la ventana. «Que nadie se endeude. Mucha gente llega a pedir créditos para pagarse la boda que se suman al de la casa, al del coche y terminan ahogándose», advierte Navascúes.




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