
Tal y como explicaron el alcalde, Juan José Ziarrusta, y el responsable de movilidad del Ayuntamiento, Luis Bande, «la educación vial no se debe limitar al conocimiento de las normas y señales viales, sino que es imprescindible la formación para un comportamiento seguro». Esta preocupación es la que llevó a la administración duranguesa a suscribir un convenio con el departamento de Interior en 1988 que se ha mantenido hasta ahora y por el que este año han recibido una subvención de 28.000 euros, cantidad que permite sufragar casi íntegramente el programa, añadió Ziarrusta.
En las sesiones prácticas de Landako Gunea los escolares asumen los roles de peatón y ciclistas a fin de poder identificar posibles riesgos en las dos situaciones. «Se trata de adquirir hábitos de comportamiento seguros y desarrollar capacidades que favorezcan la seguridad personal en las vías públicas», destaca el informe elaborado por la empresa Bitaka, adjudicataria del servicio. En el caso de los alumnos de Secundaria, lo que se busca con el programa es profundizar en su sentido de responsabilidad en la conducción de bicicletas y ciclomotores.
Trompos en Sasikoa
El responsable de movilidad también quiso destacar en su intervención que el programa de Educación Vial, junto a otras medidas de carácter urbanístico adoptadas por el Ayuntamiento como las peatonalizaciones y la conversión de calles de doble sentido en direcciones únicas, ha contribuido a reforzar la seguridad en las calles de Durango. De hecho, matizó Bande, a lo largo del año pasado no se registró ningún accidente mortal en el municipio.
Al hilo de este comentario, el alcalde anunció que en breve se colocarán badenes en Sasikoa y Aramotz tras haber detectado la Policía Municipal que hay coches que utilizan estas vías para «realizar trompos. Ahora mismo estamos haciendo un seguimiento y, en cuanto se apruebe el presupuesto, acometeremos la obra».





