
AGENDA
-Un huerto es ocio o trabajo
-Depende de cómo se lo plantee cada uno y de la rentabilidad que se pretenda sacar. Lo que tengo claro es que ver crecer una planta te puede enseñar todo lo que tu quieras.
-¿Puede ser una buena opción para seguir activo tras la jubilación?
-Puede ser una alternativa más de ocio, como jugar a las cartas o pasear. No tiene por qué ser la única.
-¿Cuáles son las características principales que definen un huerto de ocio?
-Para empezar hay que entender que es un espacio en el que lo importante no es producir para ganar dinero, sino para aprender y relacionarse; y después, ser consciente de que su creación y gestión depende de que se conforme un colectivo de personas que apuesten por ello y saquen adelante el proyecto.
- La organización es fundamental
-Sí. Los diferentes huertos que conforman una unidad tienen un reglamento de uso y los que trabajan en ellos tiene que cumplir un estatuto, organizarse... como en una comunidad de vecinos. Generalmente, los huertos colectivos tienen unas normas
-Hasta ahora, estábamos acostumbrados a que cada persona tuviera su propio terreno.
-Aquí sí porque la huerta siempre ha sido algo normal. Pero ahora en Miranda ya convive gente que ha tenido contacto con el medio rural y otras personas totalmente urbanitas, que han estado totalmente alejadas del campo.
-¿Cómo se puede organizar un huerto de ocio?
-Hay múltiples formas. En las ciudades en las que ya existen les hay grandes, pequeños, tutelados por ayuntamientos, gestionados por asociaciones...
-Lo más importante en cualquier caso será el terreno: cedido, comprado...
-No hay por qué comprarlo. Lo ideal es aprovechar solares que están medio perdidos o que no se van a usar en un tiempo y en los que, llegando a convenios, se puede trabajar. Por ejemplo, cuando se urbanice el polígono de Ircio se crearán parcelas para equipamientos en las que no se construirá en tanto no se cree una necesidad y, hasta que llegue ese momento, se podrían adecuar para huertos de ocio.
-¿De qué superficie estaríamos hablando?
-Conozco huertos de entre 500 y 50 metros cuadrados. En este caso, si lo que se busca es cubrir un tiempo en la jubilación, no puede ser grande porque te esclavizas. Con 50 metros ya tienes mucho tomate. Con esta superficie a la semana puedes dedicarle 3 ó 4 horas semanales. O más, en función del placer que encuentres en hablar con los de al lado.
-¿Qué beneficios puede tener?
-Uno económico, porque el que lo tiene puede producir alimentos para sí mismo; otro mental, ya que debe pensar cómo, cuándo y qué plantar; y también físico, por el ejercicio que supone. Todo ello, al margen de las prácticas culturales, de relación con los demás, de ayuda y solidaridad con los de alrededor...
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-Se puede dedicar un rato a cavar y otro a charlar.
-Esa es la idea. Se trata de que la gente se relacione, se organice, participe y no se limite a ir al huerto a trabajar. No se nos puede olvidar que mucha gente cuando se jubila y deja la vida productiva no tiene ninguna actividad de ocio. Hay que saber llenar la vida de otras cosas.
-Parece que es una afición que cada día va a menos.
-En Miranda hay muchas huertas que se han abandonado. En Fuentecaliente se han dejado muchas municipales, quizá porque no estaban acondicionadas para lo que los usuarios pretendían.
-Igual nos estamos volviendo más sedentarios o cómodos, y preferimos el césped para tumbarnos.
-Antes una huerta era muy importante. Se sacaba un beneficio económico. Mientras que ahora estamos hablando de otro tipo de compensaciones, más sociales. Yo creo que en estos momentos sí hay gente interesada en participar de este tipo de proyectos pero hacen falta animadores. ¿Por qué la Escuela Taller no podría acondicionar un terreno para huertos escolares o de mayores?.





