Las críticas del portavoz popular, Javier de Andrés, encontraron su réplica en el diputado de Hacienda. José Luis Cimiano aseguró que el Gabinete Agirre había apostado por limitar el listado a proyectos «vinculados directamente con Álava». Subrayó, con todo, que había dejado «la puerta abierta» a los definidos también por Guipúzcoa y Vizcaya o el Gobierno central «siempre que haya reciprocidad», un requisito que consideró imprescindible.
Javier de Andrés recordó que tanto la catedral vitoriana de Santa María como la Basílica de Armentia habían estado contemplados en los planes de mecenazgo de la Admistración central. Criticó también que desde el Ejecutivo foral se priorizaran, en cambio, propuestas como la Fundación Sabino Arana.
El diputado respondió que la relación foral no distinguía entre fundaciones nacionalistas o no nacionalistas, y que la norma se limita a incluir «todas» las actuaciones de mecenazgo que contemplen Guipúzcoa o Vizcaya, «y la de Sabino Arana es simplemente una más», subrayó Cimiano.





