
Los vecinos también reclamaron información acerca del tratamiento que se iba a aplicar al arroyo, que pasará a tener una anchura de doce metros para evitar desbordamientos en el caso de que se produzcan crecidas. Las aportaciones de los vecinos para evitar la desaparición del parque pasaron por sugerir su encauzamiento a través del estacionamiento de coches.
El arquitecto municipal Fernando Hevia explicó que «no se puede modificar la embocadura a la altura de Zumalakarregi porque se debe mantener el lecho labrado por el río en la piedra durante siglos». También se planteó la posibilidad de soterrar el arroyo. En este caso, los técnicos se remitieron a las directrices de la dirección de aguas del Gobierno vasco, que impiden «desde hace años este tipo de prácticas».
El proyecto redactado por Arco Atlántico incluye una modificación del trazado del arroyo para alejarlo de las viviendas actuales, «de las que le separa un mínimo de diez metros», con el objetivo de atender las peticiones de los vecinos. Otros asistentes consideraron el arroyo como «una barrera arquitectónica» y otro consideró que «es más prioritario canalizar el arroyo para que estemos tranquilos cuando llueve mucho que mantener el parque».
Varios asistentes a la reunión mostraron su preocupación por las alturas que van a tener los nuevos edificios. Tendrán planta baja, seis alturas y un ático retranqueado. Arco Atlántico justificó esta disposición porque «más de la mitad del espacio de la parcela se va a ceder para uso público». Otros vecinos preguntaron por la separación de sus viviendas de las nuevas edificaciones. Una mujer que reside en el número 5 de Baias mostró su disconformidad «porque nos arrinconan», dado que los edificios actuales son de menor altura que los que se van a levantar.
Decisión en pleno
La decisión definitiva respecto al proyecto de Goikoplaza se adoptará en el pleno del mes de abril, que se celebrará el día 25. Será entonces cuando los grupos municipales se posicionen respecto a la urbanización de esta parcela después de escuchar al centenar de vecinos que acudieron a la presentación del proyecto urbanístico.
El proyecto se aprobó inicialmente en el mes de septiembre con el apoyo de PNV y PP, mientras que ANV y PSE se abstuvieron. En febrero, el PNV se quedó solo defendiendo el diseño, que no fue respaldado por ningún grupo de la oposición.
El cambio de postura de algunos de los concejales se derivó de las protestas que iniciaron los vecinos de la zona, preocupados porque el arroyo pasaba muy cerca de sus casas y por la desaparición del parque.





