
El vestuario del Athletic espera con los brazos abiertos a Gurpegui. El equipo sabe que aportará ganas, sacrificio y coraje, ingredientes necesarios para que los rojiblancos sean de verdad un conjunto «antipático para el rival», un disfraz que quiere ponerle al bloque Joaquín Caparrós. Los jugadores son conscientes de que «ya queda menos» y se congratulan de que el castigo esté a punto de expirar. «Todos tenemos ganas de que esto se acabe de una vez», manifestó ayer Igor Gabilondo. «A Carlos le vemos muy ilusionado. Está deseoso de que le dejen jugar y de olvidarse cuanto antes de esta historia para centrarse en el fútbol».
Los que conviven a diario con el centrocampista navarro le ven con el 'nervio', a la espera de que llegue el momento, impaciente. Podría ser en el Bernabéu, contra el Real Madrid, pero eso lo decidirá el entrenador. «Se le ve cada vez más contento porque es consciente de que le queda poco», subraya Fernando Llorente. «Para Carlos sería importante jugar el primer partido tras la sanción y todos estaremos con él para ayudarle». En este punto, el delantero reveló que ve al centrocampista «un poco nervioso», estado que calificó de «normal» debido a una pausa de «dos años sin disputar un partido oficial». No obstante, se mostró seguro de que «lo superará muy bien».








