-En lo deportivo, Txus (Vidorreta) y yo tenemos mucha confianza mutua y la gente me ofrece mucho. Con la edad que tengo (30 años), aunque no sea viejo, sé que si te sientes a gusto en un sitio no tienes que buscar otra cosa.
-No pensaba lo mismo cuando llegó hace cuatro años.
-Pensé en estar un año aquí y marcharme a medio retirarme a la Segunda División en Francia porque no creía que pudiera recuperarme de la espalda.
-Cuidado, tranquilidad y cariño. ¿Es la fórmula mágica?
-Está bien eso. En cuanto me desapareció el dolor en la rodilla y la espalda pude entrenar, mejoré físicamente y el círculo se cerró.
-Dicen que necesita sentirse querido.
-Sí, también en mi vida privada. Soy así. Aquí he encontrado el equilibrio.
-Hoy se inaugura en Romo su peña.
-Es un orgullo. No creo que haya muchos jugadores extranjeros que tengan una peña fuera de su país. Siento que la gente me quiere mucho y por eso me siento un bilbaíno de Santutxu. El único, porque Javi (Salgado) ya no está en el barrio.





