Luego ya las cosas se calman un poco. Ve mal los precios de la vivienda, pero no atisba problemas en la banca, lo cual es muy tranquilizador; y considera que el Gobierno dispone de la capacidad de maniobra suficiente para evitar un desplome mayor. Esto es cierto, como lo es que el paquete de medidas económicas presentado por Zapatero, en su discurso de investidura, es razonable y adecuado. Lo malo es que, si la actividad general se contrae, los ingresos fiscales se reducirán y la 'capacidad de maniobra' que necesitamos para mantener la presión de la caldera tendrá que ir contra el superávit acumulado. Si no generamos suficiente caja con los ingresos corrientes, tendremos que romper la hucha alimentada por los superávits pasados para pagar las facturas. Y, como bien saben, eso tiene un límite que no conviene traspasar. Tenemos ya un déficit exterior apabullante, como para generar otro interior en los presupuestos. Lo malo de gastar el arsenal, es que te quedas sin potencia de fuego.







