Los remates comenzarán a ejecutarse en septiembre y se prolongarán durante unos ocho meses, hasta la próxima primavera. Exigirán un desembolso de casi 1,8 millones de euros y consistirán principalmente en el reasfaltado de las distintas arterias que dan forma al polígono. La mayoría de las calzadas, sobre todo las que primero se adecuaron, presentan varios baches y socavones debido al paso de la maquinaria pesada y los camiones que se han empleado en las distintas construcciones.
La nueva capa asfáltica elevará la rasante en varios puntos y permitirá corregir el acceso a los garajes, que en numerosos casos han permanecido inutilizados debido a la altura de los bordillos situados a la entrada, que impedían el paso a numerosos coches. «Muchos vecinos se quejaron y tuvimos que ser finalmente nosotros, como Ayuntamiento, quienes corregimos la situación con rampas temporales de cemento», aclara el concejal de Urbanismo en Muskiz, Fernando Martín.
Dos bloques más
Pero el proyecto del Ejecutivo autónomo va más allá. Contempla, además, la reparación de las aceras cuyas losetas han resultado dañadas por los distintos tajos y su rebaje para cumplir con las normas de accesibilidad. También se sustituirán los pasamanos más deteriorados y quedarán libres los jardines que permanecen ocupados por el material de obra acumulado.
La reurbanización prevista en San Juan estaba ya acordada con el Gobierno vasco, aunque se iba a realizar cuando se agotase el suelo. Aún restan dos bloques por edificar, pero se levantarán al comienzo del enclave y sus obras no afectarán al resto de las calles. Por eso, el equipo de gobierno instó a acelerar los remates.






