Comprendo que hay que prevenir a la gente, no les vaya a pillar de sorpresa que en el futuro va a pasarlo peor. Llevará su tiempo que nuestra mediocre clase política se ponga de acuerdo para dedicar su horario a solucionar las cosas, en vez de emplearlo en reprocharse mutuamente lo mal que han venido haciéndolo. Ya hay alguna señal confortadora: Zapatero reconoce errores y ofrece pactos. En cambio, Rajoy lo que ofrece es perpetuarlos. En lo que están de acuerdo los dos es en pedirnos serenidad.
Hay que tener calma, mucha calma. Aunque nos ocurra como a aquellos espectadores del teatro cuando se declaró un incendio. Nadie se movió cuando oyeron el grito '¿fuego!' y murieron todos calcinados. ¿Qué es lo que más nos conviene? ¿Seguir esos consejos o seguir la pista del dinero superviviente? A mí me ocurre como a aquel señor que confesaba que tenía el dinero suficiente para llegar al final de su vida, a condición de no gastarse nada.







