
El decreto de asignación de complementos, aprobado por el departamento, la UPV y los sindicatos STEE-EILAS y LAB establecía que la entidad académica debería asumir entre el 10% y el 15% del importe de los extras salariales; y el resto, el Gobierno vasco. El departamento luchó por poner un límite a las asignaciones económicas dedicadas a premiar a los profesores, pero los sindicatos echaron abajo su propuesta y apostaron por un sistema en el que fuese una agencia de evaluación la que libremente decidiera las cantidades a adjudicar, sin topes. «Nuestra idea era fijar una aportación económica y que ese dinero disponible se repartiera entre los aspirantes según sus méritos», destacaron ayer desde la viceconsejería de Universidades.
«Coste inmenso»
Las cifras a pagar por pluses han desbordado todas las previsiones. «El coste es inmenso. Una barbaridad», añadieron las mismas fuentes. «Hay que darse cuenta de que esos 60 millones van al bolsillo del profesores, no se destinan a crear laboratorios o a medidas para mejorar la calidad de la enseñanza, aunque se supone que hay un compromiso de que los complementos deben servir para aumentar la dedicación y el trabajo», señalaron. Los extras llegarían a cerca de 4.000 docentes, que cobrarán una media de 5.500 euros -algunos superarán los 7.000 anuales-.
Educación ha conseguido que Hacienda ponga parte del dinero para cubrir ese extra de pluses que no se esperaban. El resto lo ha arañado de partidas que reservaba para otros fines, lo que ha generado un gran descontento entre los responsables de la consejería que dirige Tontxu Campos. «Hay que darse cuenta del trastorno que supone vernos obligados a quitar de otras áreas», subrayaron desde la viceconsejería de Universidades.
La UPV argumenta que no dispone de dinero para hacerse cargo de ese 5% que no había previsto, cerca de 3 millones de euros, y reclama al Gobierno vasco que asuma el pago. Educación se ha negado de forma rotunda. «Si la cantidad no hubiese sido tan alta habríamos asumido el 90% del presupuesto; pero, en estas condiciones, sólo podemos llegar al 85% y haciendo un esfuerzo muy grande», añadieron las mismas fuentes del departamento.
Candidato a rector
En este tira y afloja, las relaciones con el Rectorado se han tensado hasta acabar en un enfrentamiento abierto. Pero la chispa que encendió a la consejería contra el rector fue una carta que Pérez envió a los profesores en la que admitía defectos en el proceso y aseguraba que había mediado ante la consejería para que agilizara los pagos. «Era un intento claro de dirigir la culpa hacia el Ejecutivo», señalaron fuentes sindicales.
El malestar en el Rectorado por la negativa de Educación a hacerse cargo del pago del 90% del importe de los complementos es palpable, aunque sus responsables declinan hacer cualquier valoración sobre el conflicto. El rector incluyó ayer en el orden del día del Consejo de Gobierno que celebra hoy la UPV un punto para informar de la situación en la que se encuentra el abono de pluses a las plantillas.
Mientras tanto, los docentes siguen sin cobrar los extras salariales prometidos -los más básicos los solicitaron hace un año- y el descontento crece entre la comunidad universitaria a un mes de las elecciones a rector. Los profesores se quejan, además del retraso en los pagos, de la valoración de sus méritos que ha hecho la agencia Uniqual, que consideran a todas luces injusta: hay cerca de un millar de recursos interpuestos. Facultades como Ciencia y Tecnología, Económicas de Sarriko, Relaciones Laborales, Ciencias Sociales o Psicología se han pronunciado duramente en contra del proceso de evaluación. Los sindicatos UGT y CC OO ya han anunciado movilizaciones.
El conflicto por los extras salariales va a pasar factura a Pérez. Un sector de la comunidad universitaria indignado con la gestión que ha hecho la UPV del proceso de asignación de los pluses trata de impulsar una candidatura para disputar el Rectorado al actual responsable de la institución académica. Al parecer, la iniciativa ha partido de una de las facultades en las que sus profesores se han visto más perjudicados por las evaluaciones de méritos de la agencia vasca. Tratarán de buscar el apoyo del sindicato CC OO, mayoritario en la Universidad. El rector se enfrentará a las elecciones en pleno conflicto con el departamento y con sus principales apoyos sindicales, STEE-EILAS y LAB, muy críticos también con su «incapacidad» para hacer efectivos los complementos.






