
-Nota media de sobresaliente, alto nivel de inglés, de francés y de euskera, voluntario de Cruz Roja, patrón de barco... ¿Qué más ha tenido que demostrar?
-Los meses de selección he vivido estresado. El New York Times publicaba la semana pasada que en Harvard hay mas solicitantes con un 10 en todos los exámenes de acceso que plazas. Pero es cierto que, al margen del tema académico, lo que más valoran es que seas capaz de aprovechar todo lo que tengas a tu alcance, aunque vivas en una esquina del mundo casi sin recursos.
-¿Ha sido mucho tiempo de incertidumbre?
-Fueron tres meses de exámenes y entrevistas personales, de septiembre a diciembre, y después esperar hasta ahora. Ya lo tenía olvidado.
-Desde el otro lado del charco y con un sistema educativo muy distinto, ¿partía en desventaja?
-El mismo entrevistador me dijo que no iban a compararme con los estudiantes de allí. Tengo amigos en Massachusetts que han solicitado plaza con una nota de 10, pero en Harvard saben que éstos han dedicado los dos últimos años de su vida, exclusivamente, a sacar ese 10 y nosotros no. Lo que más me ha gustado del proceso es que buscan personas y no notas medias.
-Estudiará Económicas y le han admitido en la Universidad de Boston y en la de Navarra ¿Por qué Harvard?
-Siempre he tenido la idea de estudiar en el extranjero, pero pasé un verano en el estado de Maine, cerca de Massachusetts, y entré en contacto con ese ambiente, pude visitar la universidad y me pareció increíble. Es otro concepto, un campus de verdad.
-¿Tiene ya casa para los próximos cuatro años?
-El primer año, te obligan a vivir todos juntos para hacer piña y en segundo te dividen con el resto de cursos en distintas casas tipo Harry Potter.
-Calculan que Harvard cuesta 42.000 dólares al año.
-Es un esfuerzo tremendo, pero dan mucha facilidad con las becas para que, una vez admitido, nadie se quede fuera por problemas económicos.
-Por sus aulas han pasado desde Bill Gates a Barack Obama ¿Le asusta no estar a la altura?
-Es un reto adaptarme a un nuevo método de estudio. Me van a dar muchas oportunidades y espero aprovecharlas.
-Sus equipos deportivos son mundialmente reconocidos, ¿se animará?
-Haré deporte, pero a mi aire. El tema competitivo es demasiado agresivo allí.
-Y, ¿después de Harvard?
-Ni me lo he planteado ni pienso hacerlo. Prefiero disfrutar del presente porque todo está muy negro en el horizonte, aunque tarde o temprano me gustaría volver.




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