
Sin embargo, el gerente de Ascobi, Iñaki Urresti, volvió a incidir en la falta de suelo existente en Vizcaya para impulsar aún más el desarrollo residencial y explicó que, posiblemente, la «corrección de precios» del mercado inmobiliario redundará en beneficio de promotores y clientes. Urresti advirtió de que el crecimiento desmesurado de los pisos entre 1998 y 2005 -un 150% de media en España- generó «un efecto de 'bola de nieve' peligrosísimo», ya que el suelo se disparó aún más, «hasta crecer un 500%». Por eso se felicitó de que la estabilización se trasladará previsiblemente «al mercado del suelo». «Y esto es positivo», remarcó.
No obstante, Urresti desistió de emplear un tono triunfal y evitó pronunciar lo que muchísima gente desea oír: una bajada espectacular de los precios. Lo descarta casi por completo en las viviendas de nueva construcción, porque casi todo lo que se construye, «al no ser mucho», se vende. Si acaso, sí se beneficiará el mercado de segunda mano, pero no especificó en qué cuantía. «La crisis crediticia deteriora mucho la situación, tanto a la gente que quiere comprar un piso como a los promotores a los que se les deniegan también préstamos».
Alta siniestralidad
En su análisis del pasado ejercicio, Ascobi no pasó por alto la tasa de siniestralidad, que sigue arrojando cifras «elevadas». Durante 2007, el sector de la construcción contabilizó en Vizcaya 4.456 accidentes leves, 31 graves, y, lo que es peor, 10 mortales. Una evolución, recalcó, que apunta «cierta mejoría» por quinto año consecutivo pero que obligará a redoblar los esfuerzos. «Hay mucho que hacer en materia preventiva», reconoció Urresti, antes de remarcar de nuevo la influencia de las administraciones públicas en el peso del sector. «Siguen manteniendo unos elevados niveles de inversión», concluyó.




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