
Entre las inversiones previstas, que ascienden a 6,6 millones, se prevé la conclusión de varios proyectos iniciados en la anterior legislatura. Las obras de ejecución del campo de fútbol de hierba artificial, cuya partida presupuestaria supera el millón y medio, finalizarán en junio. También se contempla la conclusión de la segunda fase del acceso al casco urbano que supondrá un pinchazo por debajo de la autopista y la conexión con Olazar a través de una rotonda en donde está ahora ubicado el campo de fútbol que desaparecerá. En cuanto al proyecto de urbanización del sector residencial conocido como la Cooperativa, se destina una partida de 97.500 euros para la semipeatonalización de la calle Olea, en la que se mantendrán la docena de plazas de aparcamiento.
Casa de Cultura
EA, que en esta legislatura camina como el único partido de la oposición, criticó especialmente la inexistencia de una partida destinada a la construcción de una Casa de Cultura y cuya ejecución depende del devenir de las obras de urbanización del Hospital Psiquiátrico, en fase de gestión del convenio con el Gobierno vasco. La edil Carmen Sanpedro puso de manifiesto sus dudas ante la crisis del sector inmobiliario.
El alcalde, Igor Barrenetxea-Arando, pidió «seriedad» y lamentó ésta fuera la causa de su negativa a aprobar el presupuesto. Por su parte, el socialista Javier Tera apostó por la «responsabilidad» para ratificar las cuentas públicas por primera vez en la historia del PSE-EE en el municipio.
El primer edil destacó también las inversiones para mejorar diferentes barrios y áreas del centro. Entre otras actuaciones figura la rehabilitación del parque Lehendakari Agirre (378.939 euros), la finalización del camino entre Jainagain en el barrio de Goierri con Eitzaga, el arreglo de la ermita de San Lorenzo, la reforma de aceras de la avenida de San Andrés, la habilitación de gradas en el polideportivo y un paso de cebra en la N-634 regulado por un semáforo para peatones a la altura del barrio de San Andrés.





