
Trichet reiteró, como es habitual en sus reuniones con la prensa en la sede la institución en Fráncfort, que la máxima prioridad del banco es mantener controlada la inflación. «Esperamos que la política actual en política monetaria contribuya a lograrlo», precisó.
La inflación de la zona euro alcanzó el 3,5% en marzo -en España, el 4,6%, la tasa más elevada desde 1997-, pese al efecto positivo que tiene sobre los precios la fortaleza del euro, que ayer logró un nuevo récord frente al dólar.
Aun así, el banquero auguró que en los próximos 18 meses el banco podría alcanzar su objetivo de estabilizar los precios, lo que parece alejar la posibilidad de una pronta reducción de los tipos de interés. Para lograr esa meta, volvió a recomendar «moderación» en las negociaciones salariales y apeló a la «responsabilidad» de las partes para evitar el llamado efecto de 'segunda ronda', que podría poner en peligro la creación de empleo.
Datos «sanos»
Con respecto a la marcha de la economía en la zona euro, Trichet se mostró moderadamente optimista y señaló que los parámetros fundamentales que maneja el banco son «sanos». «Los datos siguen apuntando a un crecimiento real, moderado pero constante. Sin embargo, el nivel de incertidumbre resultante de las turbulencias en los mercados se mantiene inusualmente alto y las tensiones podrían durar más de lo esperado», dijo.
Durante la rueda de prensa, el presidente del BCE calificó la volatilidad en los tipos de cambio como «deplorable». Señaló al respecto que ha estado «preocupado» por los que consideró «recientes y excesivos movimientos», con especial referencia a la libra esterlina. Precisamente ayer, el Banco de Inglaterra decidió recortar los tipos en un cuarto de punto, hasta el 5%.
Pero el euro fuerte se ha convertido en un importante aliado del banco europeo en su lucha contra la inflación al abaratar las importaciones de petróleo y, por ende, en la lucha contra la subida de precios que pregona.
Este asunto fue también ayer objeto de atención por parte del director gerente del FMI, Dominique Strauss-Kahn, quien dijo que la economía mundial está «entre el hielo y el fuego», con una desaceleración generalizada y alza de precios. «La inflación puede haber vuelto», sentenció.







