Varios testigos le quitaron la herramienta y la arrojaron a la ría pero, seguidamente, el atacante cogió un cuchillo que tenía escondido en una papelera y de nuevo se dirigió hacia la otra persona con intención de agredirle.
La víctima se refugió en un bar de la zona, al cual también entró el atacante con el cuchillo. Los clientes del local consiguieron que lo abandonase y, otra vez en la calle, al advertir la presencia policial, arrojó el arma blanca a la ría.





