Los resultados positivos de los estudios referentes a un programa piloto para el uso terapéutico del cannabis, que el Departamento de Salud de la Generalitat de Cataluña ha hecho públicos recientemente, abren sin duda una puerta a la esperanza para muchos enfermos graves que no se beneficiaban de tratamientos convencionales y modernos para paliar su sufrimiento. En este estudio han participado 207 pacientes que padecían dolor neuropático y espasticidad por esclerosis múltiple, anorexia por cáncer o VIH o náuseas y vómitos secundarios a diversos tratamientos con quimioterapia.
Se trata de pacientes graves, con enfermedades crónicas de larga evolución, que tomaban diversos medicamentos y presentaban mala respuesta a los tratamientos habituales. En todos ellos, además, existía una baja calidad de vida. Los resultados parecen apuntar que el extracto de cannabis, administrado en la mucosa bucal, puede ser una alternativa terapéutica beneficiosa para muchos de los casos, en la medida en que la mitad de los pacientes que han recibido el tratamiento han valorado positivamente los resultados porque han percibido una mejora en su sintomatología y por ello se muestran satisfechos. Unos han percibido una mejora de su dolor y/o de su espasticidad, otros pacientes con anorexia han mejorado el apetito y los enfermos en tratamiento con quimioterapia han percibido una mejora de las náuseas y los vómitos. Resultados, pues, francamente esperanzadores que permiten utilizar esta alternativa terapéutica para los pacientes que no responden a los tratamientos de referencia. Nada que ver por tanto con el 'porro terapéutico'.
Esta buena noticia se ha producido por el ejemplar esfuerzo de coordinación del Gobierno de la Generalitat, a instancias del Parlamento catalán que previamente había recogido una importante demanda social de utilización terapéutica de un extracto estandarizado de cannabis. Es una política sin duda a seguir, admirable en su esfuerzo y estimada en sus resultados.
El reverso de esta buena noticia lo constituye que el consumo de cannabis en la población joven sea algo muy extendido, ignorando que supone un factor de alto riesgo en poblaciones vulnerables para la aparición de cuadros de psicosis o esquizofrenia y que a día de hoy no está claro que sea un factor únicamente desencadenante sino también causal. Que su afectación sobre funciones cognitivas es más que probable, especialmente durante la adolescencia, afectando gravemente al rendimiento escolar y que actualmente no parece que pueda mantenerse que el cannabis sea una sustancia inocua y mucho menos para los sujetos que ya presentan un trastorno mental.
En un reciente estudio realizado en el Hospital Santiago Apóstol de Vitoria-Gasteiz, dirigido por la doctora González-Pinto, de próxima aparición en una de las revistas más prestigiosas del mundo en nuestra especialidad (Journal of Clinical Psychiatry), demostramos que existe un claro efecto del uso del cannabis a la hora de reducir la edad de comienzo de primeros episodios psicóticos en nuestra población. Es decir, a más dependencia cannábica menor edad de aparición de problemas psiquiátricos graves. Estos resultados apuntan a que el cannabis es una peligrosa droga para los jóvenes en la medida en que condiciona la aparición de trastornos psicóticos. Todo ello quizás debería llevarnos a plantear la necesidad de revisar los conceptos que maneja la sociedad acerca de esta sustancia y situar en su justa medida los riesgos que conlleva el uso indiscriminado de la misma.







