
Garmendia, que no tiene carné del Partido Socialista, tiene una prestigiosa trayectoria en la gestión empresarial ligada a la biofarmacia y a la biomedicina. Nacida en San Sebastián hace 45 años, recibió precisamente el Tambor de Oro de la capital donostiarra este año por su labor en promoción de la imagen de la ciudad y por su trabajo en favor de la innovación. Garmendia es bióloga y presidenta de la compañía Genetrix, que engloba la fundación Inbiomed y ocho empresas dedicadas a la investigación biomédica, algunas de las cuales se encuentran ubicadas en San Sebastián. También es una de las promotoras del parque tecnológico de Miramón.
La posibilidad de que Garmendia figure en el gabinete de Zapatero iría unida a la creación de un nuevo ministerio relacionado con la innovación, la tecnología y la ciencia. En las últimas semanas también había sonado con fuerza la posibilidad de que fuera Miguel Sebastián, ex director de la Oficina Económica de la Presidencia del Gobierno y ex candidato socialista a la Alcaldía de Madrid, uno de los favoritos para hacerse cargo del nuevo ministerio.
Zapatero, en cualquier caso, cerrará hoy su nuevo Gobierno tras ser investido presidente en segunda votación, en una sesión que tendrá lugar esta mañana en el Congreso. El jefe del Ejecutivo en funciones ha controlado de cerca la más mínima filtración sobre la composición de su futuro equipo. Se ha propuesto demostrar que él marca sus tiempos. Este viernes por la tarde comenzará la ronda con los candidatos.
El líder del PSOE disfruta, según su círculo cercano, con la incertidumbre que genera su hermetismo, que se deriva en parte de la posición ganada en el partido. Rodríguez Zapatero tiene las manos más libres que hace cuatro años para hacer y deshacer a su antojo y así se lo hicieron saber los dirigentes de su partido tras el 9 de marzo. Incluso las direcciones del partido en el País Vasco y Cataluña, federaciones que se sienten en buena medida artífices del resultado, admiten que sus votos tienen mucho que ver con el tirón personal de su jefe de filas, lo que no quita para que hayan intentado colocar a pesos pesados en el Gobierno.
Chacón y los catalanes
Los catalanes tienen garantizado el puesto de Carme Chacón y confían en encontrar hueco para otro de sus hombres, el secretario de Estado de Economía David Vegara, o el presidente de la Diputación de Barcelona, Celestino Corbacho. Los vascos aspiran por su parte a situar a una mujer en el Consejo de Ministros, aunque fuentes del partido aseguran que les preocupa más la política que desarrolle Zapatero que sentar a un representante en los bancos azules.
El secretario general de los socialistas actúa así con la tranquilidad de que, mientras el resto de las formaciones parecen estar sumidas en la convulsión interna, entre los suyos apenas se mueve un alfiler. Sólo el ex barón extremeño Juan Carlos Rodríguez Ibarra se atrevió a criticar en público la decisión de nombrar portavoz del grupo parlamentario a José Antonio Alonso y la tendencia a convertir en pesos pesados -ahí están los ratificados Pedro Solbes y María Teresa Fernández de la Vega- a dirigentes que no tienen carné del PSOE.







