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El proceso iniciado para desalojar a Acción Nacionalista de los ayuntamientos vivió ayer un nuevo paso. Los representantes del PNV y del PSE formalizaron en el Consistorio de Mondragón el texto pactado esta misma semana por sus direcciones para reclamar la dimisión de los ediles de la izquierda abertzale si no condenan las últimas amenazas de ETA. En caso de no hacerlo, se formalizarán las mociones de censura contra la alcaldesa, Inocencia Galparsoro, y su equipo. El documento apuesta por «las vías exclusivamente políticas, democráticas y dialogadas» y muestra su «oposición y condena al uso de la violencia o a su amenaza para defender posiciones políticas o para alterar los procesos políticos».
Tras las elecciones municipales de mayo del año pasado, el grupo de la izquierda abertzale gobierna en 33 localidades vascas, 16 de ellas en situación de minoría. Sin embargo, las posibilidades de que pueda ser desalojado de estos ayuntamientos gracias al pacto alcanzado por socialistas y jeltzales son escasas.
En la mayoría de los municipios implicados, las formaciones lideradas por Iñigo Urkullu y Patxi López no suman los apoyos suficientes para que una hipotética moción de censura pueda salir adelante. En Mondragón, necesitan el apoyo de Ezker Batua-Zutik o de EA, PP y Aralar. No es un caso aislado. En Bergara, Legazpi o Urretxu sucede algo similar. En otras localidades como Elorrio, Hernani o Pasajes requieren el respaldo de diferentes agrupaciones locales.
El único ayuntamiento en el que podría salir adelante una reprobación sin contar con EA o Aralar es Soraluze. En esta localidad guipuzcoana, PNV y PSE suman cinco concejales. Están a uno de la mayoría absoluta, pero, previsiblemente, recibirían el apoyo del único edil del PP.
Y es que los populares volvieron a dejar clara ayer su postura. Su portavoz, Leopoldo Barreda, señaló que la única solución «democrática y posible» es la presentación de esas mociones de censura para que las alcaldías dirigidas por ANV «sean ocupadas por alcaldes demócratas y pertenecientes a partidos democráticos». En su opinión, el objetivo es «recuperar para la democracia» Mondragón y todos los consistorios que gobierna ANV en minoría en el País Vasco, por lo que consideró que el texto pactado por socialistas y peneuvistas «no sirve para ese objetivo, sino para hacer rogativas» a Acción Nacionalista.
Por su parte, el secretario de Organización y portavoz de la ejecutiva del PSE-EE, Rodolfo Ares, aseguró que el pacto con el PNV es «un paso más» para conseguir en Mondragón y en otras localidades que la formación abertzale «no siga un día más al frente de esos municipios» si no es capaz de «asumir la defensa de los valores éticos y de condenar la violencia».
Paso a paso
Diferente opinión tienen en EA y Aralar. La formación liderada por Unai Ziarreta no ha disimulado su malestar por cómo han gestionado PNV y PSE este asunto y considera que los jeltzales han sido «muy desleales» con uno de sus socios en el Gobierno vasco al pactar «bilateralmente» con los socialistas sin tener en cuenta a Eusko Alkartasuna. Aunque no descartan firmar la moción de censura en Mondragón, fuentes de este partido consideran más complicado hacer lo mismo en el resto de ayuntamientos. «Es un caso excepcional y habrá que analizarlo todo paso a paso», subrayan.
La postura de Aralar es muy similar. En un principio anunció que no veía oportuno desalojar a ANV de las alcaldías. Sin embargo, un mes después del asesinato de Isaías Carrasco, el grupo abertzale podría reconsiderar su posición e intentar forzar alguna otra alternativa para obligar a los ediles de Acción Nacionalista Vasca a desmarcarse de ETA. En todo caso, y al igual que EA, serían partidarios de ir «paso a paso».
La incógnita podría empezar a aclararse a partir de hoy. Los principales partidos vascos tienen previsto reunirse en San Sebastián para definir posturas.







