En 2005, un ciudadano alemán, Gottfried Heinrich, embarcó en un avión transportando raquetas de tenis y el personal de seguridad le hizo abandonar el aparato. Ese tipo de artículos está prohibido en virtud de las disposiciones del reglamento comunitario, pero el pasajero alemán lo desconocía porque el anexo en el que figura detallado todo ese material potencialmente conflictivo no fue publicado en el diario oficial de la UE. Se pretendía con ello, por lo visto, no dar pistas a los terroristas sobre lo que podrían subir a bordo y lo que no.
La Corte Europea de Justicia aún tardará en pronunciarse sobre el caso, pero la opinión de la abogada general de esta institución, Eleanor Sharpson, es que la ocultación del anexo al reglamento de 2003 es algo «deficiente e inadecuado», que vulnera el Tratado y constituye «un vicio sustancial de forma que, cuando menos, origina su invalidez». El tribunal, sin embargo, puede diferir de esta argumentación en su fallo final.







