
El portavoz socialista, Txema Oleaga, denunció la «incapacidad» mostrada por Azkuna «para conciliar intereses diferentes», así como «la terrible falta de sensibilidad con algunas circunstancias personales de comerciantes, clientes y vecinos del Casco Viejo». Oleaga se refirió también a la actitud mantenida por el PNV a lo largo de estos años y al voto de confianza que el alcalde y su equipo recibieron por parte de la mayoría de los grupos municipales «cuando aseguró que tenía el consenso del 90% de los comerciantes y que pretendía poner en marcha un proyecto para su modernización».
La situación actual por la que atraviesa el mercado, en su opinión, es consecuencia de «la incapacidad» de Azkuna para gobernar situaciones conflictivas. «De 190 comerciantes que había hace seis años, podemos quedarnos ahora con una cifra cercana a 80, con un edificio que se ha ido deteriorando durante estos años y con un retraso en la rehabilitación que ha generado gastos innecesarios», criticó.
Oleaga censuró también al PNV por propiciar «el enfrentamiento de unos comerciantes con otros», y aseguró que la decisión adoptada por el Ayuntamiento rompe con la dinámica de mercados autogestionados en la ciudad y con un proyecto «que hubiera sido muy positivo para Bilbao».
«Evitar el cierre»
Por su parte, el portavoz Popular en el Consistorio bilbaíno, Antonio Basagoiti, se mostró conforme con la decisión adoptada por el gobierno municipal ante la situación por la que atraviesa el mercado, a la que consideró «acertada», y aseguró que «se trata de la única solución posible para evitar que la plaza de abastos hubiera acabado cerrando, ya que se está cayendo a cachos».
El dirigente popular añadió, asimismo, que la propuesta de «poner mucho más dinero» para la rehabilitación del céntrico mercado fue una iniciativa planteada por su partido en pleno y, en tono de broma, aseguró que «Azkuna escucha mucho a Basagoiti y que ese camino está muy bien».




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