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POLÍTICA
El PNV guipuzcoano insta a Txabarri a darse de baja por filtrar el 'caso Jauregi'
Acusa al presidente del puerto de Pasajes y a tres ex altos cargos de actuar «contra el partido» con «fines personales»

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Más de un año después de que estallase el denominado 'caso Jauregui', la polémica ha resurgido en toda su crudeza y, al mismo tiempo, se ha reabierto otro frente interno en el PNV, cuando aún no se han apagado los ecos del encontronazo entre Iñigo Urkullu y Joseba Egibar por la moción de censura en Mondragón. La asamblea regional de Guipúzcoa, donde Egibar tiene el control absoluto del partido con una ejecutiva enteramente afín, instó ayer al ex diputado general de ese territorio Joxe Joan González de Txabarri -hoy presidente del puerto de Pasajes- y a tres de los máximos responsables de la Hacienda foral en la anterior legislatura a que «causen baja inmediata» en el partido por «vulnerar gravemente el código ético de la buena práctica política» y «erosionar» la imagen pública de la formación jeltzale.

El máximo órgano representativo de la afiliación guipuzcoana se reunió ayer de forma extraordinaria a última hora de la tarde para analizar el informe de la Agencia Vasca de Protección de Datos que acusa a parte del anterior equipo directivo de la Diputación -la asamblea ha «reprobado» políticamente, además de a Txabarri, al ex diputado de Hacienda Juan José Mujika, a su 'número dos', Iñaki Rica y a la ex directora de política fiscal del departamento, Olatz Imaz- de haber cometido una «infracción grave» por filtrar a la prensa datos fiscales de Jon Jauregi. La asamblea aprobó ayer una durísima declaración en la que niega que lo sucedido responda a un enfrentamiento entre sectores, sino a la «utilización con fines personales de instrumentos públicos» por parte de los cuatro afiliados que señala, que habrían actuado así «directamente contra el conjunto del partido».

El dossier de la discordia fue difundido en febrero del año pasado por la cadena Ser, que informó de que Jauregi -que había descabalgado al propio Txabarri de la pugna electoral al ser designado en octubre de 2006 nuevo candidato a diputado general de Guipúzcoa- presuntamente no habría declarado a Hacienda dos de sus seis viviendas en propiedad.

Desde el momento en que la polémica adquirió dimensión pública, Egibar y el propio protagonista acusaron abiertamente al equipo directivo de la Diputación -próximo a Josu Jon Imaz, por entonces presidente del EBB y máximo rival interno del líder guipuzcoano- de haber puesto en marcha una operación para acabar con la carrera política de Jauregi en pleno proceso electoral interno. Txabarri y los altos cargos de Hacienda siempre negaron las acusaciones e incluso retaron a Jauregi, quien fue también alcalde de Beasain, a hacer pública su declaración de la renta. Imaz les defendió públicamente cuando éste les denunció por filtrar su situación fiscal. Para entonces ya había renunciado a su candidatura.

La sacudida interna que supone la decisión de la asamblea guipuzcoana, cuyas «conclusiones políticas» sobre el caso son de una dureza verbal inusitada, llega en un momento especialmente delicado para el PNV, en plena encrucijada política y con unas elecciones autonómicas en puertas. Demuestra, en todo caso, que la durísima pugna interna que se vivió en el PNV guipuzcoano en vísperas de los comicios municipales y forales del año pasado continúa latente y que Egibar no está dispuesto a pasar página. De hecho, Guipúzcoa fue el único territorio donde el consenso interno no fue posible el pasado otoño y la permanencia de Jauregi en la ejecutiva fue precisamente motivo de fricción entre el burukide de Andoain y el sector minoritario.

Linchamiento personal

El informe de la Agencia de Protección de Datos ha resucitado la polémica y ha movido al hoy miembro del GBB a hacer pública la inspección fiscal que solicitó a petición propia y de la que se desprende que, sumando cuatro ejercicios consecutivos, sólo existe un diferencial a favor de Hacienda de 803 euros. Basándose en ese documento, Jauregi, así como su entorno, considera que queda «exculpado» de todas las acusaciones y demuestra que su situación fiscal es «regular y correcta». Los partidarios de Txabarri creen que el informe demuestra, por el contrario, que la información publicada era exacta, porque la inspección asume que el ex alcalde de Beasain presentó una declaración complementaria cuando ya había sido designado candidato para «subsanar errores» de la anterior.

La asamblea, controlada por Egibar, consideró ayer que queda al descubierto un «linchamiento personal» a Jauregi con el fin de «interferir de forma absolutamente ilegal e ilegítima» en la pugna entonces existente entre Imaz y el presidente del GBB. Pese a eso, acusa a los cuatro afiliados de ir «contra el partido» -y contra la decisión de la asamblea nacional, que dio su confianza al candidato- e incluso les hace responsables «en buena parte» del bajón electoral en Guipúzcoa. Sugiere que presionaron a Jauregi para que retirara su candidatura informándole de la existencia del dossier y concluye que esa actuación «contra la ética y los valores democráticos» les inhabilita para seguir no sólo en el PNV sino en política.
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