El reparto de ministerios se ha convertido de esta manera en la primera arma de Zapatero para afrontar uno de sus objetivos prioritarios para esta legislatura: la equiparación social y laboral entre el hombre y la mujer y la lucha «sin tregua» contra la violencia de género. El propio presidente del Gobierno situó ayer en esa dirección tanto su apuesta por contar con más ministras que ministros como la de crear la nuevo cartera de Igualdad o la de situar al frente de Defensa a Carme Chacón. En los próximos cuatro años, proclamó, hay que superar la discriminación en materia de empleo y «el machismo criminal insoportable». El nuevo Gobierno se plantea, además, otros dos retos primordiales, como son adaptar la economía a un nuevo patrón de crecimiento y hacer frente al cambio climático.
Asimismo, el Gabinete cuenta con otro rasgo singular. Las incorporaciones de los independientes Miguel Sebastián y Cristina Garmendia tienen una consecuencia numérica inmediata, al convertir en mayoría dentro del Ejecutivo a los ministros no afiliados al PSOE: nueve de los diecisiete carecen del carné socialista.
Los ministros jurarán o prometerán sus cargos mañana, apenas 48 horas después de que lo hiciera el propio Zapatero. El reelegido presidente del Gobierno, que logró la investidura el viernes en segunda vuelta, acudió a las diez de la mañana de ayer al Palacio de La Zarzuela, donde prometió cumplir fielmente las obligaciones de su cargo ante Don Juan Carlos. Presenciaron el acto el ministro de Justicia en funciones, Mariano Fernández Bermejo, que actuó como notario mayor del Reino, y las máximas autoridades del Estado: el presidente del Tribunal Supremo, Francisco José Hernando; la del Tribunal Constitucional, María Emilia Casas; y los presidentes del Congreso y el Senado, José Bono y Javier Rojo.
Terminada la ceremonia, el presidente del Gobierno mantuvo una charla informal con el monarca. El tema de la conversación no fue ajeno al espíritu con el que Zapatero ha confeccionado su gabinete ministerial. Según explicó él mismo a la prensa, trasladó al Rey su preocupación por las últimas muertes consecuencia de la violencia machista; algunas de ellas derivadas de nuevos errores judiciales.
Minutos después, el líder socialista acudió a La Moncloa, donde compareció en público para confirmar la composición de su Gobierno, filtrada ya desde el viernes por la noche.
Área social
El nuevo Ejecutivo de José Luis Rodríguez Zapatero es en realidad paritario. Los consejos de ministros que se reunirán a partir de mañana estarán formados por nueve hombres, incluido el presidente, y nueve mujeres. Es, en todo caso, una novedad porque, pese a considerarse igualitario, el primer equipo formado por el secretario general del PSOE al llegar a La Moncloa estuvo formado por ocho mujeres frente a nueve varones. La revolución creada por el líder socialista en el área social del Ejecutivo, la única que se ha visto realmente alterada por el cambio de legislatura, es la que nivela la balanza y la que permitió al líder socialista declararse ayer «muy orgulloso» del equilibrio logrado.
En el recién creado esquema gubernamental aparecen dos departamentos nuevos. El de Igualdad estará dirigido por Bibiana Aído, una joven de 31 años que ejercía como secretaria del asunto en el PSOE de Cádiz y a la que, según fuentes del Gobierno, ha querido aupar el propio Manuel Chaves.
El de Ciencia e Innovación, que asumirá la coordinación de todos los centros públicos de investigación y la ayuda a empresas y universidades, será ocupado por la guipuzcoana Cristina Garmendia, una independiente que hasta ahora detentaba, entre otros muchos cargos, el de presidenta y consejera delegada de la empresa de biotecnología Genetrix. Garmendia llega a la política de la mano de Miguel Sebastián y avalada por los socialistas vascos.
Nuevo patrón
Este ministerio será el encargado de abonar el terreno a un nuevo patrón de crecimiento económico, menos ligado a la construcción y con mayor capacidad para aprovechar los avances del conocimiento y las nuevas tecnologías, según las explicaciones de Rodríguez Zapatero.
El presidente del Gobierno escenifica así su preocupación por las debilidades de la economía española en un momento de turbulencias tanto externas como internas. Y, de paso, recompensa al que fuera jefe de su Oficina Económica, enviado en 2007 a un fracaso seguro como candidato del PSOE a la alcaldía de Madrid frente a un Alberto Ruiz-Gallardón de mayoría absoluta. Sebastián regresa además por todo lo alto como ministro de Industria, Turismo y Comercio en sustitución de Joan Clos.
Otra novedad es la fusión en uno del Ministerio de Agricultura y el de Medio Ambiente, que pasa a llamarse de Medio Ambiente, Medio Rural y Marino bajo la batuta de la ya ministra Elena Espinosa. El cambio implica la salida de Cristina Narbona, quien, según Rodríguez Zapatero, ha desarrollado su tarea en «temas muy difíciles con resultados significativos», pero a la que muchos en el partido socialista adjudicaban un exceso de propaganda frente a una gestión discreta.
También cambia de nombre el ministerio de Mercedes Cabrera, quien, además de Educación, asumirá Políticas Sociales y, por tanto, el desarrollo de la Ley de Dependencia. Trabajo, del que sale Jesús Caldera -que pasará a ocuparse de la creación de un gran centro ideológico para el PSOE-, pasará a llamarse Ministerio de Trabajo e Inmigración y estará ocupado por el hombre con el que se completa la cuota catalana del Gobierno, el presidente de la Diputación de Barcelona y alcalde de l'Hospitalet de Llobregat, Celestino Corbacho.
Los ministros tomarán posesión mañana, después de jurar o prometer ante el Rey, y esa misma tarde se reunirán por primera vez en Consejo de Ministros para aprobar la nueva estructura del Gobierno y nombrar a los segundos niveles de cada departamento.










