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VIZCAYA
Arranca el martes el juicio por el traslado de la escultura de Andrés Nagel en Amorebieta
Las partes enfrentadas en el litigio visitan mañana con el juez la obra, colocada en una glorieta del municipio
13.04.08 -

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Arranca el martes el juicio por el traslado de la escultura de Andrés Nagel en Amorebieta
Los tribunales vuelven a enjuiciar en Vizcaya un conflicto entre una obra artística y su encaje en un espacio público. En este caso, se trata de una escultura del autor guipuzcoano Andrés Nagel (San Sebastián, 1947), instalada en una rotonda de Amorebieta. El juzgado de lo Mercantil número 1 de Bilbao, el mismo que dictó sentencia por el pleito de la pasarela Calatrava, ha citado el martes día 15 a las partes para celebrar el juicio por el desencuentro entre el escultor -demandante- y el Ayuntamiento zornotzarra -demandado-.

El litigio se presenta con estos argumentos. El Consistorio ha anunciado su propósito de trasladar de lugar la pieza, vulgarmente denominada en el municipio como 'la patata', para transformar la glorieta en una zona peatonal. «El interés del artista no puede hipotecar el desarrollo urbanístico de Amorebieta», sostiene el alcalde, David Latxaga. Nagel denuncia que esta maniobra se realiza sin su consentimiento y que vulnera la integridad de su creación, construida «específicamente para ese sitio».

Aparentemente, el caso guarda similitudes con el pleito de Calatrava. Ambos litigios son planteados por los artistas en defensa del derecho de autor y del valor de la obra, frente a presuntas injerencias externas -en el puente de 'Zubi-zuri' por su conexión al viaducto de Isozaki y en Amorebieta, por su traslado-. Pero hay diferencias de peso. La demanda de Nagel no conlleva petición de indemnización, como hizo el arquitecto valenciano, se centra en el terreno de la estética y, además, exhibe un contrato entre artista y Administración.

Si en el 'caso Calatrava' estaba en juego la jerarquía entre la función pública y el valor artístico -librada a favor de la primera, según la resolución del juez Edmundo Rodríguez Achútegui-, la defensa de Nagel alega la existencia de un contrato en el que se define «con claridad» el alcance del encargo, realizado por el Ayuntamiento de Amorebieta en 2002.

Las partes visitarán este lunes la escultura para realizar el reconocimiento judicial, un procedimiento seguido también con el puente 'Zubi-Zuri', como paso previo al juicio que se celebrará al día siguiente. Como ya ocurrió con Calatrava, el demandante, Andrés Nagel, no declarará porque la defensa del Ayuntamiento de Amorebieta no ha visto conveniente citarle como prueba -en los procesos civiles sólo se comparece a instancias de la parte contraria, de los demandados-. El Consistorio bilbaíno y los promotores del complejo Isozaki renunciaron a que testificara Calatrava, a pesar de que el titular del juzgado de lo Mercantil les sugirió su presencia.
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