Además de establecer unas pautas de accesibilidad a estos establecimientos, la ordenanza establece que deberá haber una distancia mínima de 200 metros entre cada uno de ellos. Los locutorios tendrán también que estar ubicados en la planta baja de los edificios y disponer de un acceso independiente al de las viviendas.
Las instalaciones deberán contar con un aislamiento acústico mínimo -60 decibelios- y no podrán albergar aparatos musicales. El texto determina las dimensiones de las cabinas y la separación que debe existir entre ellas. En caso de que el negocio carezca de licencia o no cumpla alguna de estas pautas, el Ayuntamiento podrá ordenar el cierre del local.
Respaldo del PP
En relación a la nueva normativa, el PP de Bilbao anunció que la «respaldará», aunque recordó que los populares ya presentaron una moción muy similar en marzo del año pasado. El texto, que entonces «fue rechazado por el pleno», trataba de impedir la apertura de nuevos locutorios en el Casco Viejo y Bilbao La Vieja. «El tiempo sólo ha agravado los problemas y hace más evidente la necesidad de fijar condiciones», consideró el portavoz popular, Antonio Basagoiti.









