
-Para nada un capricho. En ese edificio hay tres volúmenes interiores de ladrillo caravista. Si la piel del Guggenheim es de titanio, que es el elemento que lo distingue, en La Alhóndiga será este ladrillo. Mejorará la eficacia del paño y para muchos años. Será su 'leiv motiv'.
-Hablando de divos, ¿le ha planteada ya a Calatrava la sustitución del piso resbaladizo del puente?
-Los responsables jurídicos del Ayuntamiento me han comunicado que hasta que no acabe el pleito, no propondremos nada.
-Otro de sus tajos es la limpieza. Sin ánimo de caer en la escatología, sorprende la cantidad de excrementos de perro que retiran cada día: más de una tonelada.
-Las cifras son impresionantes. ¿Y las del 'botellón' del fin de semana? Es que me pongo malo. Los residuos de los perros los llevamos al vertedero de Artigas y son tratados con la basura orgánica. Es un trabajo sucio, pero hay que retirarlos porque peor es pisar una cagada. ¿Ah!, y con los chicles también.
-Siente que le han caído otros 'marrones'. Ahora le ha tocado buscar espacio en los barrios para abrir mil plazas de parking.
-Para nada, qué va. Nosotros trabajamos mucho en los barrios y ese tema ya lo teníamos en mente. Hay escasez de aparcamientos en superficie, bien por falta de sitios o porque los vecinos no quieren comprar una plaza.
-Se ha convertido usted en el concejal en quien más delega el alcalde. El último encargo ha sido la reforma de La Ribera.
-No, no. Delega en todos, ¿eh! No hay ningún concejal que esté relajado.
-¿Cuáles son las líneas maestras de la reforma del mercado?
-Este área es conocedora de La Ribera porque ya lo restauró después de las inundaciones. Nosotros ya hemos renovado los mercados del Ensanche y de la calle Castaños. Trataremos la obra de La Ribera como una más.
-Más modesta se dice.
-Buenos, he compartido mucho con el alcalde y sé que mira la peseta, que no es nada derrochador. Así se hará. Lo fundamental es sustituir la pescadería por una zona de carga y descarga.
-De tanto estar en primera línea, más que el concejal de Obras y Servicios usted se ha convertido ya en Sabas. ¿Se siente cómodo en la esfera pública?
-Me siento cómodo en mi trabajo. Lo que me molesta es el desorden y esas cosas pequeñas con las que pierdes el tiempo...
-Las chorradas.
-Las chorradas. Pero sí que me importa el mundo de las pequeñas obras y servicios, por ejemplo, atender una petición vecinal.









