
Ante esta posición, el diputado general desautorizó a su principal socio de gobierno. Días después, las aguas volvieron a su cauce. PNV y EA pactaron impulsar un plan energético propio para la provincia.
Este estudio costará 150.000 euros. Por un lado, el informe analizará la potencialidad de los recursos ahora existentes para, después, trazar las actuaciones estratégicas hasta 2020. Los autores del plan deberán incorporar propuestas basadas en la puesta en marcha y utilización de energía fotovoltaica, eólica, geotérmica o de aprovechamiento de biomasa.
La empresa adjudicataria tendrá de plazo hasta el próximo 31 de diciembre para elaborar el estudio. Es decir, el plan llegará en la Diputación cuando los trámites administrativos para instalar nuevos aerogeneradores en Álava estén en su última fase de aprobación.
Revisión del PTS
Según las condiciones del Gobierno vasco, las empresas adjudicatarias de los parques eólicos de Alda, Arkamo e Iturrieta tienen seis meses para presentar los proyectos técnicos. Una vez entregado el documento, en torno a octubre, la pelota estará en el tejado del Departamento vasco Medio Ambiente, que deberá otorgar la pertinente declaración de impacto medioambiental.
Aunque los dos socios se aferran al futuro plan energético foral, lo cierto es que carecerá de valor normativo al haber una legislación en vigor. Es el caso del Plan Territorial Sectorial (PTS) de la Energía Eólica, un texto que contempla la construcción de los tres discutidos parques de Álava. Aunque el PTS recibió en su día el respaldo de todos los grupos del Parlamento, ahora la mayoría de la Cámara vasca ha pedido su revisión.





