
Al fallecer el marido, los ingresos de la mujer se reducen hasta el 52% «pero los gastos sólo un 20%». Hay mujeres que atraviesan situaciones penosas. «Muchas vienen a la asociación porque no pueden permitirse tener encendida la calefacción en casa», aseguró Bilbao. Esto significa que la mayoría de las viudas «está en el umbral de la pobreza».
Las reclamaciones no quedaron ahí. A las haciendas forales vascas, les exigieron que «las pensiones sean consideradas como bienes gananciales». Ese cambio, permitiría, en opinión de Bilbao, un mejor tratamiento fiscal para el colectivo. Se refirió, en concreto, a la situación de las viudas que trabajan. «Tienen que hacer la declaración por tener más de dos pagadores en el año y, en muchas ocasiones, les sale a pagar a pesar de sus penosas circunstancias».
Labor social
El colectivo se quejó también de la escasa atención que recibe por parte de las instituciones, a pesar de la intensa labor social que desempeñan. De hecho, la asamblea se celebró bajo el lema 'La viuda. Su labor social y la gran olvidada'. Maite Bilbao se encargó de recordar el apoyo de estas mujeres a todo tipo de asociaciones y el tiempo que dedican al cuidado de sus propias familias.
Aunque la jornada tuvo un tinte reivindicativo, también hubo tiempo para asistir a una misa y a la comida que, a continuación, las reunió a todas en el comedor de Guardian.





