'LAS BIZARRÍAS DE BELISA'
La trabazón escénica del director Eduardo Vasco suele ser sólida hasta la ingeniería, pero con buscada armonía. Esta vez exhibe muchas facetas: lujo en un escenario negro que cambia con trucos de atrezzo, brillos y mates con piano en directo como de cine mudo, acciones ocultas como de magia, corales con excusa del texto como en un musical, cuerpos y sombras, guiños de luz, apuntes de comedia italiana, y actores disciplinadamente flexibles que en algún momento se atreven a cantar.
La joven Nacional de Teatro Clásico cumple mejor que bien su misión de custodia y difusión del repertorio. Incluso del repertorio en olvido. Está muy bien su sección femenina. A 'Belisa' la anima un elenco numeroso cuyo mérito es la uniformidad sin estrellatos, la compacta energía de su estilo, su vitalidad y su ritmo.






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