TRANQUILIDAD
El desarrollo de los primeros minutos invitaba a la tranquilidad de la parroquia bilbaína. A pesar de las dos faltas iniciales de Weis, Banic y Pasalic dominaban el juego interior ante Eley y Pavlidis y la facilidad con la que anotaban los locales hacía presagiar una cómoda jornada matinal para el iurbentia. Y lo cierto es que el primer tiempo discurrió por esos derroteros hasta que en los minutos previos al descanso cierta relajación local, la segunda personal de Banic, que le llevó al banquillo, y el duelo de defensas zonales de ambos equipos tuvieron como resultado un parcial favorable a los pucelanos que disimuló la superioridad local.
DUELOS
Un emparejamiento importante de cara al desarrollo del partido fue el de Gomis con Huertas. El acierto de ambos jugadores suele marcar casi siempre la dinámica de sus respectivos equipos. Y ayer no fue una excepción. El brasileño estuvo atinado ante el aro pucelano y su aportación fue mucho más regular que la del francés, con malos porcentajes y al que sus compañeros echaron mucho de menos durante la primera parte. Pero los duelos que decidieron el partido fueron los que se dirimieron en ambas zonas. Con la baja de Ilic y con el 'deseado' Fred Weis penalizado por las faltas, Banic y Pasalic dominaron ambas pinturas. Por los visitantes, solamente Eley creó problemas mientras Boddicker pasaba desapercibido y tardaba medio partido en anotar y Pavlidis se retiraba del choque al descanso.
BANIC
Marko Banic se consagró definitivamente en La Casilla. Con su habitual gran porcentaje de tiro, merced a una buenísima selección, el croata disfrutó de su mejor partido ofensivo en el iurbentia. Su evolución constante y siempre ascendente desde su llegada a Bilbao ha terminado por descubrir esta temporada a uno de los pívots importantes de la liga ACB. Seguro que agradecerá una estadística tan lucida como la de ayer y así lo reconoció el público local con su atronadora ovación final.





