Muchos de ellos, sin embargo, también les habían acompañado durante la carrera, aunque de forma indirecta habían hecho más llevaderos siete días de sufrimiento. La organización del Maratón Des Sables pone a disposición de los interesados la posibilidad de enviar 'e-mails' a los participantes que durante la tarde les hacen llegar. Para los bermeotarras estos mensajes de apoyo fueron su mejor alimento a la hora de recargar pilas y de recuperar las fuerzas que se habían dejado por el camino.
«Después de cada etapa, los encargados de repartir los correos llegaban sobre las 19.00 horas. Era un momento emocionante. De recogimiento, cada uno dentro de su saco los leía y eran el mejor combustible, incluso más que la comida», apuntan. Familiares, gente que corre con ellos, incluso vecinos de Bermeo que no conocen de nada se dirigieron a ellos para darles ánimos y decirles que seguían sus pasos aunque fuera desde la distancia. «Éste era uno de los motivos que te levantaban la moral cuando por cualquier cosa te falta un punto de algo. Son los que nos han empujado».
Después de leerlos llegaba el momento para el descanso. Sobre las 20.30 horas se echaban a dormir en las 'jaimas' que les había preparado la organización. En lugar de camas tenían alfombras en el suelo. No importaba. El cansancio acumulado y el buen sabor de boca que les dejaban los correos electrónicos eran la mejor fórmula para conciliar el sueño.





