Contará con ocho habitaciones con baño, una de ellas una suite, salón, comedor, restaurante y sala de usos múltiples, en la que se prevén impartir talleres sobre diferentes actividades. El establecimiento se levanta sobre un edificio que a finales de 1800 dejó de ser una ermita a la entrada del pueblo y que, posteriormente, se habilitó como fábrica de zapatillas, por lo que el exterior conserva la piedra de sillería y mampostería antigua.
El negocio lo regentarán los cuatro propietarios, que, además, prevén contratar a personal para atender todo el servicio. Actualmente, la propiedad trabaja en la construcción de una página web, en la que ofertarán todos los servicios del establecimiento.
También han contactado con empresas dedicadas al turismo rural de la zona, con el objetivo de ofrecer al cliente «paquetes turísticos».





