
Según los mismos medios, el ataque se produjo a las cuatro de la tarde, en el descansillo del piso, entre la puerta de la vivienda del escolta y su vecino. La Policía vasca confirmó que tan solo estalló el petardo y que la explosión no afectó al recipiente que llevaba adosado.
Parece ser que los atacantes se equivocaron de puerta y el artefacto estalló en la puerta del vecino del escolta, a quien presuntamente iba dirigido el ataque.
El escolta, que estaba en su domicilio, escuchó el ruido de la explosión y salió al descansillo, observando los desperfectos en la puerta del vecino. El suceso ocurrió en la céntrica calle de Adriano VI.
La explosión causó escasos daños materiales en la puerta de acceso al inmueble. La Ertzaintza ha abierto una investigación para determinar la autoría del atentado y las circunstancias en las que se produjo, aunque las primeras pesquisas apuntan a que se enmarca en una acción de violencia callejera.







