
En este contexto nació hace dos años un programa de apoyo escolar dirigido a esos niños inmigrantes que a su llegada a Miranda se les distribuyó en las aulas según su edad pero no según su nivel académico. Todo un problema para sus familias ya que en la mayoría de los casos sus padres ni tienen tiempo ni conocimientos para ayudarles a ponerse al día en sus estudios.
Gracias a una subvención de Caja Navarra, la sección de Desarrollo Local de Cruz Roja pudo poner en marcha este ambicioso proyecto que apostó desde un principio por integrar a los niños tanto a nivel académico como social, haciendo su estancia en el centro muy aprovechable.
Entre los países de origen de estos doce alumnos cabe destacar Marruecos, Ecuador, Argelia y Colombia, aunque también hay niños procedentes de otros países, sobre todo latinoamericanos.
Si bien en sus inicios se configuró como un servicio exclusivo para los niños inmigrantes, posteriormente se decidió abrir las puertas al resto de alumnos mirandeses, pero con poco éxito. A pesar de que algunos han pasado por las aulas lo cierto es que en la actualidad no hay ninguno.
«Creemos que esto se debe a que se encuentran con todo niños inmigrantes y no se sienten cómodos. No encontramos otra explicación, pero lo que está claro es que las aulas siguen abiertas para todos los que la necesiten», aseguran desde Cruz Roja.
Los asistentes se distribuyen en dos grupos según su edad. Los más pequeños, aquellos de entre 1º y 5º de Primaria, son un total de siete y acuden martes y jueves de 17.00 a 19.00 horas; los más mayores, entre 6º de Primaria y 2º de ESO, son cinco y acuden lunes y miércoles de 17.00 a 19.00 horas.
Durante este tiempo se les resuelve todas sus dudas académicas en la asignatura que sea y, además, se procura enseñarles cuestiones sobre su entorno, actividades que puedan realizar e, incluso, se reservan unos minutos para los juegos didácticos.
En peligro
A pesar de que el funcionamiento de estas aulas es enriquecedor para los niños, que encuentran un apoyo académico que de otro modo sus padres no le podrían ofrecer, la verdad es que está en peligro debido a la falta de voluntarios.
En la actualidad un error a la hora de pedir la subvención ha provocado que este programa funcione sólo gracias a la tenacidad y trabajo de dos voluntarios que acuden de forma continua, otros dos esporádicos y la técnico de Desarrollo Local. Una cifra que es, según Cruz Roja, insuficiente para atender bien a todos.
Por eso, desde la entidad se quiere hacer un llamamiento a todos aquellos mirandeses que quieran dar un poco de sí mismos para ayudar a los demás. El compromiso en horas de dedicación es bajo y tan sólo se requiere muchas ganas y un mínimo de formación académica, especialmente para aquellos que vayan a ayudar al grupo de los mayores.
Desde Cruz Roja se estima que al menos se necesitaría a dos personas que fueran de continuo, aunque toda ayuda será bien recibida, sin duda alguna, por los más pequeños.





