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14.04.08 -

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Parece aceptado que el cine español está en crisis. Se producen menos películas; las que se estrenan -no todas las que se ruedan, ni mucho menos-, en general permanecen pocos días en las salas y cada vez acuden menos espectadores a los cines a ver títulos españoles.

Poner de pie una producción en España pasa por implicar necesariamente a las cadenas de televisión y es en conjunto tarea complicada y precaria. Lo sé en carne propia porque dos novelas mías están pendientes de adaptación a la gran pantalla y, a pesar del entusiasmo de mis productores, los proyectos se demoran en el tiempo y no terminan de arrancar.

¿Por qué esta crisis? ¿Adónde va esta ruta incierta del cine español? Suele achacarse como razón principal de la escasa taquilla el que el cine español no puede competir en las salas con la potencia de distribución del norteamericano, que copa la mayoría de los cines con multitud de copias de sus películas. Es cierto, pero creo que matizable.

Algo que podría paliar esta situación de David sin honda ante Goliat es lo que se hace en Francia. En muchas ciudades francesas proliferan las salas públicas, cines de propiedad municipal. Aquí, con cines de este tipo, podría asegurarse la exhibición sin tanto ahogo de tiempo de las películas españolas, junto con las del resto del cine europeo, en versión original. Es una manera de subvención pública distinta y supongo que asequible.

Pero me parece que, aparte de los problemas de exhibición en sala, hay que tener en cuenta en el análisis de la crisis dos elementos importantes: cómo son en la actualidad la mayor parte de las películas españolas y el cambio de hábitos de muchos espectadores en la forma de ver cine.

Salvo las contadas grandes producciones, el cine español es pequeño; no lo digo en sentido peyorativo. Suelen ser producciones modestas que cuentan historias más bien intimistas; por tanto, es un cine minoritario, de pocos espectadores, por lo menos en sala. Lo cual lo uno a la segunda cuestión.

Muchos cinéfilos de toda la vida, como yo, vemos tanto cine como siempre, pero en casa. Especialmente en DVD. Las salas son frecuentadas sobre todo por los jóvenes, que salvo los específicos títulos del cine español que todos sabemos que han tenido éxito -'El orfanato', por ejemplo, una de terror, género querido por los jóvenes-, no acuden a ver cine de las características antedescritas. Sin embargo, esas películas españolas minoritarias que han hecho poca recaudación en sala tienen otra vida: la de la compra y el alquiler en DVD y los pases por televisión generalista y canales de pago. No se puede juzgar hoy en día el éxito o el fracaso comercial de una película sólo por sus resultados en taquilla.

Potenciar publicitariamente esta forma de ver cine español y combatir con más eficacia la piratería podría ayudar.

Y, por último, está el tema más peliagudo: la calidad media del cine español actual. Y a este respecto, mi apreciación subjetiva como espectador es que cada año -los tres últimos, por ejemplo- me encuentro con menos películas españolas que me parezcan buenas. No voy a citar ninguna, ni las malas, ni las buenas, que por supuesto las hay, pero en mi opinión, pocas. Todos los problemas objetivos citados, y otros que me dejo en el tintero, son reales y menoscaban el cine español. Pero conseguir una mayor calidad media artística también considero que sería esencial para salir del bache.
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