A la altura del Puerto de Orduña, el coche cayó por un terraplén y quedó sujeto en unos matorrales. Ella iba en la parte de atrás sin cinturón. Por el impacto, medio cuerpo se le quedó fuera del coche. La madre de su amigo, que iba de copiloto y que tampoco llevaba el cinto, murió en el acto. «Conducía su marido. Fueron un cúmulo de circunstancias: la bruma, el cansancio...», recuerda.
El accidente le provocó una paraplejia. Sólo tenía 17 años. Un gran golpe. «Los primeros días que pasé ingresada pensaba que para el verano ya estaría curada. Pero pasaba el tiempo y me daba cuenta de que no sentía una parte importante de mi cuerpo, del pecho para abajo», recuerda.
Se desmoronó. Ésa fue su primera reacción. Y todo cambió a su alrededor. Para ella y para su familia. «¿Imagínate Bilbao hace treinta años con bordillos, sin taxis adaptados...! La gente se daba la vuelta a mirarme ya que no estaban acostumbrados a ver a una persona en silla de ruedas».
'Te puede pasar a ti'
Pese al trágico suceso, supo reaccionar y adaptarse a la nueva situación. Pilar prosiguió sus estudios, «aunque no pude cumplir todas mis inquietudes», e incluso sacó valor para obtener el permiso de conducir. Sus ganas de superarse le llevaron hace diez años a formar parte de la campaña 'Te puede pasar a ti' para recorrer los centros escolares y concienciar a los alumnos sobre los peligros de la carretera.
En verano volverá a enfrentarse a un nuevo reto. Cambiará a los adolescentes por adultos para impartir charlas en los cursos de sensibilización vial para recuperar puntos, como lo hacen 70 personas más con lesiones medulares -a las que en junio se sumarán otras 40- en 213 autoescuelas españolas. Forman parte de Aesleme (Asociación para el estudio de la lesión medular espinal), una entidad que busca prevenir los accidentes y sus terribles daños asociados. «Me estoy preparando y tengo algo de miedo porque no sabes cómo van a reaccionar. Aunque todos los docentes me dicen que la gente queda impactada al contarles de tú a tú cómo te cambia la vida un accidente», reconoce.
El encuentro con los 'infractores' dura una hora. Las víctimas les cuentan sus problemas físicos, las secuelas de sus lesiones y la pérdida de movilidad. «Les hablaré de mi caso. Y de que en la carretera se producen muchas circunstancias que no controlas. Además de que tienen suerte de estar vivos o sin una lesión».







