La asamblea contó con la presencia de la secretaria de la Confederación Nacional de Viudas, Carmen Ruiz, y la diputada foral de Política Social, Covadonga Solaguren. La medida que propusieron permitiría mejorar las estrecheces económicas que afrontan 120.000 viudas en el País Vasco, con pensiones que, en la mayoría de los casos, no superan los 500 euros. «Las hay que vienen a la asociación porque no pueden permitirse tener encendida la calefacción en casa», aseguró Bilbao, quien sostiene que la mayoría de las viudas «está en el umbral de la pobreza».
Labor social
Las reclamaciones no quedaron ahí. A las haciendas forales vascas les exigieron que «las pensiones sean consideradas como bienes gananciales». Ese cambio permitiría, en opinión de Bilbao, un mejor tratamiento fiscal para el colectivo. Se refirió, en concreto, a la situación de las viudas que trabajan y que al hacer la declaración «les sale a pagar a pesar de sus penosas circunstancias».
El colectivo se quejó también de la escasa atención que recibe por parte de las instituciones, a pesar de la intensa labor social que desempeñan. Maite Bilbao se encargó de recordar el apoyo de estas mujeres a todo tipo de asociaciones y el tiempo que dedican al cuidado de la familia.







