
Ya desaparecida, su cierre plantea otro debate. ¿Qué pasará con las pequeñas y selectas perfumerías bilbaínas? Algunos profesionales lo tienen claro: «Hay que saber muy bien lo que quieres vender y diferenciarte del resto». ¿Cómo? «Ofreciendo al cliente aromas distintos, nuevos y, sobre todo, de calidad», argumenta un perfumista que prefiere refugiarse en el anonimato. «En el mundo hay millones de marcas y no todos tenemos que vender las mismas», subraya.
Como sucede con otros negocios, todas las ciudades parecen iguales, con las mismas perfumerías. Barandiarán intentó, sin éxito, coger el último tren. Al final tuvo que conformarse con ver pasar delante de su escaparate el tranvía.









