
«Si todo marcha según lo previsto, estarán finalizadas para septiembre», apuntó el director de Puertos y Asuntos Marítimos del Ejecutivo autónomo, Andoni Idoiaga. El proyecto ha sido adjudicado a la Unión Temporal de Empresas Amenabar y Moyua. «Fueron escogidas por procedimiento de emergencia de un total de siete firmas especializadas en la construcción de diques marinos», afirmó.
El plan de actuación contempla la colocación de un total de 600 bloques de piedra de 48 toneladas cada una en el manto exterior del espigón. En la punta del muelle, además de reponer la baliza de señalización de la bocana -en la actualidad está instalada una de forma provisional-, se depositarán también 60 moles de 120 toneladas. Para desarrollar esta labor, se instalará en la zona una grúa de grandes dimensiones.
Primera fase
«La intención es que esta parte de la actuación sea la primera en ejecutarse ya que si llegan más temporales los daños serían enormes», aseguró Idoiaga. Asimismo, el plan se completará con la reconstrucción de unos 100 metros del espaldón superior y la reposición de varios bloques del manto interno del dique, que quedó dañado a finales del pasado año. Entonces, el oleaje arrancó unos 75 metros del muelle y afectó también a unos 200 unidades de 45 toneladas.
Un par de meses más tarde, la dirección de Puertos reforzó el talud interior con un centenar de moles de piedra caliza, de entre 20 y 25 toneladas. Precisamente, estos trabajos evitaron que el temporal registrado en el litoral vizcaíno a primeros del pasado mes provocara mayores desperfectos en el rompeolas. Pese a ello, la fuerza del mar arrancó los 25 metros de espaldón que seguían en pie.
La obras de reparación acarrearán un gran movimiento de vehículos pesados por el Portu Zaharra de la villa marinera, cuya rehabilitación concluyó hace dos años. Según las primeras estimaciones, una media de siete camiones diarios se verán obligados a cruzar por este lugar.





